Parque Chacabuco tendrá locales gastronómicos y avanza la polémica por las concesiones en espacios verdes

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires puso en marcha un proceso de licitación para instalar locales gastronómicos en 16 parques y plazas porteñas, entre ellos el tradicional Parque Chacabuco. La iniciativa, impulsada desde el área de Desarrollo Económico, reactivó un antiguo debate sobre el uso comercial de los espacios públicos y ya genera cuestionamientos políticos y posibles presentaciones judiciales.

El proyecto se apoya en la Ley 4950, aprobada en 2014 en medio de una fuerte controversia legislativa y vecinal, que habilita la instalación de cafés y espacios gastronómicos en parques y plazas de más de 50 mil metros cuadrados.

La propuesta contempla la construcción de módulos gastronómicos de hasta 200 metros cuadrados que deberán incluir sanitarios públicos gratuitos, áreas de elaboración de alimentos, espacios cubiertos y descubiertos para mesas y sillas, además de bicicleteros y sectores de servicio.

Entre los espacios incluidos en esta primera etapa aparece Parque Chacabuco, donde el canon base fijado para la concesión fue establecido en 1,1 millones de pesos mensuales. La cifra se ubica entre las más bajas del esquema licitatorio y comparte valores similares con otros espacios públicos ubicados fuera de las zonas de mayor cotización inmobiliaria de la Ciudad.

En contraste, los valores más elevados corresponden a sectores estratégicos de Palermo y Recoleta. El canon base para el Parque Thays, ubicado en una de las áreas más valorizadas de la Capital Federal, fue fijado en alrededor de 1500 dólares mensuales. También figuran con montos superiores los espacios ubicados frente a los lagos de Palermo y la Plaza Club Alemán de Equitación.

La licitación incluye además el predio conocido como La Isla de La Paternal, uno de los sectores con menor canon base dentro del esquema propuesto por la administración porteña.

Uno de los puntos que más debate generó dentro del pliego licitatorio es el beneficio otorgado a los futuros concesionarios respecto del pago del canon. Según las condiciones establecidas, quienes resulten adjudicatarios no comenzarán a abonar el alquiler hasta recuperar la inversión inicial realizada en infraestructura y acondicionamiento del espacio.

La medida despertó cuestionamientos entre sectores opositores y organizaciones vecinales que históricamente rechazaron el avance de concesiones privadas dentro de parques públicos.

Desde el oficialismo sostienen que el objetivo es mejorar la oferta de servicios en los espacios verdes y promover áreas gastronómicas integradas al uso recreativo de plazas y parques. También remarcan que los locales deberán cumplir requisitos específicos vinculados a sustentabilidad, accesibilidad y convivencia urbana.

La normativa vigente prohíbe expresamente la instalación de sistemas de cocción mediante gas, leña o carbón, buscando minimizar impactos ambientales y molestias para quienes utilizan los espacios públicos. Asimismo, limita la comercialización de determinados productos alimenticios y exige que gran parte de los alimentos provenga de establecimientos habilitados oficialmente.

La apertura de sobres de la licitación está prevista para dentro de aproximadamente un mes y el proceso ya comenzó a generar repercusiones dentro del escenario político porteño.

Distintos sectores de la oposición manifestaron sorpresa por la reactivación del proyecto y analizan posibles cuestionamientos administrativos y judiciales. Algunos dirigentes sostienen que si las concesiones se establecen por períodos inferiores a cinco años, el Ejecutivo podría avanzar sin necesidad de una nueva aprobación legislativa, situación que podría derivar en reclamos formales.

Desde espacios vinculados al peronismo porteño señalaron que actualmente se encuentran estudiando el contenido completo del pliego para definir una postura institucional frente a la iniciativa. En paralelo, algunos aliados históricos del oficialismo también anticiparon que podrían surgir presentaciones judiciales impulsadas por vecinos o asociaciones civiles.

El debate sobre la utilización comercial de los parques públicos porteños no es nuevo. Desde hace años existen discusiones sobre el equilibrio entre el aprovechamiento económico de determinados espacios y la preservación del carácter público y recreativo de plazas y parques.

En distintos barrios, organizaciones vecinales suelen reclamar mayores inversiones en mantenimiento, iluminación y seguridad antes que la incorporación de emprendimientos privados dentro de los espacios verdes.

Sin embargo, otros sectores consideran que la presencia de propuestas gastronómicas controladas puede contribuir a mejorar la circulación, ampliar servicios para vecinos y visitantes y generar mayor actividad en áreas de uso comunitario.

En el caso específico de Parque Chacabuco, la posibilidad de contar con un espacio gastronómico aparece como una novedad relevante para uno de los pulmones verdes más importantes de la zona oeste-sur de la Ciudad.

Mientras avanza el proceso licitatorio, el proyecto promete reabrir una discusión de fondo sobre el modelo de gestión de los espacios públicos porteños y el rol que tendrán las concesiones privadas en los parques de Buenos Aires durante los próximos años.

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