Bajo Flores: Huracán ganó el clásico y una polémica encendió las redes

El Globo se impuso ante San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro con dos goles de Jordy Caicedo, pero el triunfo quedó acompañado por una fuerte controversia. Un video publicado por las redes oficiales de Huracán fue cuestionado incluso por hinchas del propio club, que consideraron desafortunada la referencia a una villa y recordaron la historia de René Houseman.

Huracán se quedó con el clásico ante San Lorenzo en el estadio Pedro Bidegain, en Bajo Flores, con una actuación decisiva del delantero ecuatoriano Jordy Caicedo, autor de los dos goles del triunfo. Sin embargo, la victoria deportiva quedó rápidamente atravesada por una discusión que excedió el resultado y volvió a poner sobre la mesa los límites del folklore futbolero, el lenguaje utilizado por las instituciones y las expresiones que pueden terminar reproduciendo prejuicios sociales.

La controversia comenzó en las redes sociales oficiales de Huracán, cuando el encargado de comunicación del club publicó un video relacionado con el ingreso del plantel al estadio. La pieza utilizó como referencia una escena de la serie El Marginal, en la que se escucha el diálogo: “Che Marito, parece una villa esto… Es una villa”.

El contenido generó una inmediata reacción entre usuarios de las redes y, particularmente, entre simpatizantes del propio Huracán. Muchos consideraron que la publicación había cruzado un límite y cuestionaron que una institución deportiva utilizara una expresión asociada a los sectores populares para provocar a su clásico rival.

La discusión adquirió una dimensión particular porque Huracán tiene una historia estrechamente ligada a los barrios populares del sur de la Ciudad y porque uno de sus máximos símbolos, René Orlando Houseman, construyó buena parte de su historia personal y deportiva en ese contexto.

Houseman, ídolo histórico del Globo, surgió del barrio y se convirtió en una de las grandes figuras del fútbol argentino. Fue campeón del mundo con la Selección Argentina en 1978 y es recordado como uno de los jugadores más talentosos que vistieron la camiseta de Huracán. Para muchos hinchas, la utilización de la palabra “villa” como una forma de descalificación entra en contradicción con una parte importante de la identidad popular que históricamente acompañó al club.

¿Folklore o exceso?

La polémica volvió a instalar una discusión que aparece cada vez que un clásico se disputa dentro y fuera de la cancha: dónde termina la cargada y dónde comienza la agresión.

Algunos simpatizantes de Huracán defendieron el contenido y señalaron que se trataba de una provocación propia del folklore del fútbol, una tradición que históricamente incluye cantos, videos, banderas y mensajes destinados a incomodar al rival. Desde esa perspectiva, sostienen que buena parte de esas expresiones desaparece o pierde importancia con el paso de los días.

Otros hinchas, en cambio, marcaron una diferencia entre las provocaciones de los aficionados y el contenido difundido desde una cuenta institucional. El hecho de que la publicación haya sido realizada desde las redes oficiales del club fue señalado como un agravante, ya que no se trataría simplemente de una expresión individual de un simpatizante.

En ese debate aparecieron también antecedentes de enfrentamientos entre ambas parcialidades. Hinchas de Huracán recordaron distintas burlas realizadas desde el sector de San Lorenzo en anteriores clásicos, entre ellas las dirigidas contra el futbolista Patricio Toranzo después del accidente que sufrió en 2016, cuando perdió parte de los dedos de uno de sus pies. En aquella oportunidad, circularon elementos de plástico con forma de dedos utilizados en las cargadas contra el jugador.

También fueron mencionados cánticos vinculados con la muerte de hinchas de Huracán. Los simpatizantes que cuestionaron la reacción ante la publicación del Globo plantearon que esas expresiones habían sido toleradas durante años y sostuvieron que el límite del folklore debería aplicarse de la misma manera para ambos lados.

El argumento fue utilizado por algunos hinchas para relativizar las críticas recibidas por Huracán después del video. La discusión, sin embargo, volvió a mostrar que la existencia de antecedentes ofensivos de un lado no necesariamente convierte en aceptable una nueva expresión del otro.

El festejo de Caicedo y otra discusión

La jornada también tuvo otro episodio que generó debate en las redes. Después de marcar uno de sus goles, Jordy Caicedo realizó el denominado festejo del “Topo Gigio” frente al sector donde se encontraba la hinchada de San Lorenzo, identificado con La Butteler.

El gesto fue interpretado por los hinchas locales como una provocación, mientras que los simpatizantes de Huracán lo defendieron como una celebración habitual en el fútbol.

En las redes sociales, algunos quemeros establecieron una comparación con el festejo realizado por Leandro Paredes, campeón del mundo con la Selección Argentina, cuando hizo el mismo gesto frente a River en el Monumental. A partir de esa comparación apareció otra discusión, esta vez vinculada con la forma en que se juzgan las acciones según quién las realiza.

El planteo expuesto por algunos usuarios fue directo: si el mismo gesto es considerado provocador en un estadio y aceptado en otro, ¿qué factores explican esa diferencia? La discusión derivó incluso hacia cuestionamientos sobre el racismo y el modo en que determinados futbolistas son percibidos por su origen, color de piel o características personales.

La comparación no necesariamente permite establecer una equivalencia entre ambos episodios, pero sí evidencia cómo una celebración puede transformarse rápidamente en una discusión que excede lo deportivo.

La responsabilidad institucional

El triunfo de Huracán, entonces, quedó rodeado por una serie de controversias que muestran hasta qué punto los clásicos actuales se juegan también en las redes sociales.

Los clubes utilizan sus cuentas oficiales como herramientas de comunicación, marketing y construcción de identidad. Esa condición plantea una diferencia importante respecto de lo que pueden publicar los hinchas desde sus perfiles personales. Una provocación lanzada por un usuario puede formar parte de la disputa cotidiana entre simpatizantes; cuando la misma expresión aparece en un canal institucional, el mensaje adquiere otra dimensión.

El folklore del fútbol tiene una tradición histórica y constituye una parte importante de la cultura de los clásicos argentinos. Las cargadas, las canciones y las provocaciones forman parte del espectáculo. Pero también existen límites vinculados con la discriminación, la violencia simbólica y la utilización de tragedias personales como mecanismo de burla.

El clásico entre San Lorenzo y Huracán dejó así dos imágenes contrapuestas. Por un lado, un equipo visitante que consiguió una victoria contundente en el Bajo Flores gracias a los dos goles de Caicedo. Por otro, una discusión que volvió a mostrar la dificultad para establecer una frontera clara entre la rivalidad y el exceso.

Quizás una de las claves esté precisamente en diferenciar las expresiones de los hinchas de aquellas que parten de las propias instituciones. En las tribunas y en las redes personales, el folklore futbolero puede adquirir formas difíciles de controlar. Pero los clubes, como organizaciones con responsabilidad pública, tienen otra obligación.

La victoria quedará registrada en la historia del clásico. La polémica, en cambio, continuará alimentando una discusión mucho más amplia: hasta dónde puede llegar una cargada, cuándo una provocación se transforma en discriminación y qué responsabilidad tienen los clubes a la hora de decidir qué mensajes representan oficialmente a sus instituciones.

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