Buscan recuperar la histórica Butteler
Un proyecto presentado en la Legislatura porteña propone la puesta en valor integral del Pasaje Butteler y de la Plazoleta Enrique Santos Discépolo, en Parque Chacabuco. La iniciativa contempla obras de parquización, forestación, iluminación, accesibilidad, veredas y equipamiento urbano, con especial atención a la preservación del patrimonio histórico del conjunto y de la historia porteña
El histórico Barrio Butteler, uno de los conjuntos urbanos más singulares de Parque Chacabuco, podría ser sometido a una intervención integral si avanza un proyecto de ley presentado en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. La propuesta busca recuperar el espacio público del Área de Protección Histórica N° 26 – Pasaje Butteler, con una serie de obras destinadas a mejorar las condiciones ambientales, paisajísticas y de accesibilidad, sin alterar las características que le dieron valor patrimonial al lugar. Un lugar simbólico para los hinchas de San Lorenzo de Almagro, ya que allí para la “barra del club de Boedo y se organiza antes de salir para del nuevo Gasómetro de Bajo Flores.
El expediente 2607-D-2026 fue presentado el 25 de agosto por la legisladora Claudia Neira, con la coautoría de Emmanuel Ferrario, Bárbara Rossen y Manuela Thourte. El proyecto plantea intervenir tanto la Plazoleta Enrique Santos Discépolo, ubicada en el corazón del conjunto, como las calles y demás espacios públicos que conforman este particular barrio de Parque Chacabuco.
La iniciativa parte de una premisa central: la protección patrimonial no debería limitarse a las viviendas y construcciones, sino abarcar también el espacio público que permite comprender la singularidad del conjunto. Por eso, el proyecto incorpora entre sus objetivos la recuperación de las calles diagonales, veredas, áreas verdes, forestación, iluminación y equipamiento.
Uno de los puntos destacados es la propuesta de realizar una reconfiguración paisajística de la plazoleta, acompañada por un incremento de las superficies parquizadas y permeables. También se contempla la renovación de la forestación existente y la incorporación de nuevos ejemplares, con prioridad para especies nativas, en línea con criterios de mejora ambiental y biodiversidad urbana.
La intervención incluiría además la renovación y ordenamiento del equipamiento urbano, junto con una mejora integral de la iluminación. El proyecto plantea que los distintos sectores tengan criterios comunes de materialidad para aceras, solados y áreas de circulación, de modo de generar una imagen urbana más integrada y compatible con el carácter histórico del conjunto.
La accesibilidad universal constituye otro de los ejes de la propuesta. El objetivo es que las personas puedan desplazarse por el espacio público con menores dificultades, incorporando criterios que permitan mejorar la circulación y el uso de la plazoleta y de las calles que forman parte del área protegida.
A esto se suma la instalación de nueva señalética histórica y patrimonial, destinada a difundir entre vecinos y visitantes la importancia del Barrio Butteler y de la Plazoleta Enrique Santos Discépolo. También se prevé adecuar las áreas destinadas a actividades recreativas y de encuentro e incorporar medidas de seguridad urbana que sean compatibles con las características arquitectónicas y paisajísticas del lugar.
Un reclamo que nació entre los vecinos
El proyecto legislativo tiene como antecedente un reclamo surgido desde la propia comunidad. Según los fundamentos de la iniciativa, durante 2025 un grupo de vecinos organizados en el colectivo “Vecinos Barrio Histórico Butteler” impulsó una propuesta para recuperar de manera integral el espacio público del conjunto y, particularmente, la plazoleta central. En un lugar clásico del futbol porteño donde los Cuervos se reúnen, y confeccionaron banderas con el Nombre Butteler, inclusive algunas ya no existen y fueron reemplazadas por nuevas en homenaje al querido lugar para los hinchas de corazón Azulgrana.
El planteo vecinal estuvo vinculado con distintas situaciones relacionadas con el deterioro y mantenimiento del espacio público, y fue presentado formalmente mediante el Expediente N° 1378-P-2025.
La demanda llegó a la Legislatura y derivó en la sanción, el 4 de septiembre de 2025, de la Declaración N° 395/2025. En aquella oportunidad, el Parlamento porteño manifestó que vería con agrado que el entonces Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana avanzara con la puesta en valor integral del conjunto urbano protegido.
Ahora, el nuevo proyecto pretende dar un paso más. Según los fundamentos, la intención es convertir aquella declaración en una obligación concreta de intervención, luego de que, de acuerdo con lo señalado en la iniciativa, haya transcurrido casi un año sin que se concretaran las obras reclamadas.
La propuesta establece que el Poder Ejecutivo y la Comuna 7 deberán adoptar las medidas necesarias para elaborar y ejecutar la intervención dentro de sus respectivas competencias. Además, contempla expresamente la participación de la Junta Comunal y del Consejo Consultivo Comunal durante la elaboración del proyecto.
Plazos y participación comunal
El proyecto fija un plazo de 180 días corridos desde la entrada en vigencia de la eventual ley para elaborar el proyecto de intervención. Una vez cumplido ese período, las obras deberían ejecutarse dentro de los 12 meses siguientes.
El texto no establece un diseño ejecutivo cerrado. En cambio, fija objetivos y lineamientos mínimos para la recuperación del área y deja las soluciones técnicas, constructivas, paisajísticas y patrimoniales en manos de los organismos competentes.
Este aspecto resulta especialmente relevante debido al carácter protegido del lugar. Cualquier intervención deberá respetar los valores urbanísticos, arquitectónicos, paisajísticos y ambientales del APH26, evitando que una obra de renovación termine afectando las características que precisamente se busca preservar.
Los recursos necesarios para llevar adelante las tareas serían afrontados con las partidas presupuestarias correspondientes.
Más de un siglo de historia
El Barrio Butteler ocupa un lugar particular dentro de la historia urbana de Buenos Aires. Sus orígenes se remontan a 1907, cuando comenzó la construcción de un conjunto de viviendas obreras en terrenos donados por Azucena Butteler.
Para 1910 ya se habían completado originalmente 64 viviendas, en una experiencia que constituye uno de los primeros antecedentes de vivienda social promovida por el Estado en la Ciudad.
La particularidad del conjunto está dada también por su diseño urbano. A diferencia de la tradicional cuadrícula porteña, el Barrio Butteler presenta una trama de calles diagonales que convergen hacia un espacio público central. Esa configuración le otorgó una identidad propia y lo convirtió en uno de los sectores más reconocibles de Parque Chacabuco.
La actual Plazoleta Enrique Santos Discépolo fue conocida durante muchos años como “Plaza Escondida”. En 1972 adoptó su denominación actual, en homenaje al poeta, compositor, actor y dramaturgo argentino.
Con el paso del tiempo, las características históricas, arquitectónicas, urbanísticas y paisajísticas del conjunto llevaron a su incorporación como Área de Protección Histórica N° 26 – Pasaje Butteler.
Para los impulsores del proyecto, esa protección debe traducirse también en políticas concretas de mantenimiento y recuperación. El patrimonio, sostienen, no está solamente en las fachadas de las viviendas, sino también en la relación entre las casas, las calles diagonales, la vegetación, las veredas y el espacio público central.
La iniciativa legislativa propone, en definitiva, intervenir sin borrar la identidad del lugar. Se trata de mejorar las condiciones de uso y conservación del espacio público manteniendo las características que hacen del Barrio Butteler un conjunto urbano singular.
El próximo paso dependerá del tratamiento legislativo del expediente y de las instancias posteriores que correspondan. Si la propuesta avanza, el proyecto deberá ser elaborado con participación de las autoridades comunales y bajo criterios técnicos que contemplen las exigencias propias de un área protegida.
Para los vecinos que vienen reclamando mejoras, la iniciativa representa la posibilidad de que una demanda planteada desde el propio barrio se transforme finalmente en un programa concreto de recuperación. Para Parque Chacabuco, el desafío será encontrar el equilibrio entre mejorar un espacio público que necesita atención y conservar una pieza de la historia urbana porteña que, más de un siglo después de su creación, todavía mantiene una identidad propia.
