Comerciantes de Flores denuncian persecución a los tours de compras

Juan Emilio Heymo, titular de la Cámara de Comercio, Emprendedores y Profesionales de Flores y Floresta, cuestionó los controles del Gobierno porteño y advirtió sobre el impacto que las restricciones a los micros que trasladan compradores podrían tener sobre la actividad comercial. También aseguró que en Flores cerraron 1.600 locales durante el último año.

La actividad comercial en Flores y Floresta atraviesa un escenario de creciente preocupación para los representantes del sector. A la caída del consumo y las dificultades que enfrentan los pequeños comerciantes se sumó, según denuncian desde la Cámara de Comercio, Emprendedores y Profesionales de Flores y Floresta, un conflicto relacionado con el ingreso de los denominados “tours de compras”, utilizados por comerciantes de distintas provincias para abastecerse en uno de los principales polos textiles de la Ciudad de Buenos Aires.

El presidente de la entidad, Juan Emilio Heymo, sostuvo que existe una persecución contra los micros que trasladan a pequeños comerciantes del interior del país y cuestionó las medidas adoptadas por el Gobierno porteño. En declaraciones a Radio 750, afirmó que la situación comenzó a profundizarse hace aproximadamente un año y que, desde entonces, se multiplicaron las multas y controles sobre los vehículos.

“Estamos viviendo una situación complicada y particular”, señaló Heymo al describir el panorama que atraviesan los comerciantes de la zona. Según explicó, el Gobierno de la Ciudad habría decidido impedir o restringir el ingreso de los tours de compras a Flores, un movimiento que, de acuerdo con la cámara empresaria, tiene una incidencia directa sobre la actividad de numerosos locales.

Flores concentra una importante actividad comercial vinculada con la industria textil y recibe compradores provenientes de diferentes puntos del país, que llegan para adquirir mercadería y luego trasladarla a sus lugares de origen. Para los comerciantes de la zona, ese movimiento forma parte de una dinámica comercial instalada desde hace años y constituye una fuente de ingresos para pequeños y medianos negocios.

Heymo cuestionó los argumentos vinculados con el tránsito y las condiciones de circulación de los micros. Según relató, algunos vecinos comenzaron a expresar quejas por la presencia de los colectivos y por los olores derivados del combustible. A partir de esas situaciones, sostuvo, se intensificaron los controles.

“Lo prohíben porque hay un grupo de vecinos que empezó a quejarse por el tránsito y porque supuestamente el colectivo larga olor a combustible”, afirmó el dirigente comercial. Y agregó que, desde su perspectiva, detrás de las medidas existe también una intención de ordenar visual y urbanísticamente la zona, aunque consideró que las decisiones terminan afectando directamente a la actividad económica.

El conflicto, según la Cámara, no es reciente. Heymo aseguró que durante el último año los empresarios y comerciantes intentaron mantener reuniones con funcionarios porteños para encontrar alternativas que permitieran compatibilizar las necesidades del comercio con las demandas de los vecinos y las exigencias de ordenamiento urbano.

Sin embargo, sostuvo que esos encuentros no permitieron alcanzar una solución. “Fuimos juntándonos con el gobierno. No nos escuchaban o no negociaban con los proyectos que llevábamos para buscarle la vuelta”, manifestó.

Uno de los puntos que más preocupación genera entre los comerciantes está relacionado con las multas aplicadas a los micros. Heymo aseguró que hubo jornadas en las que se llegaron a labrar numerosas infracciones y afirmó que, en determinadas oportunidades, directamente se impedía el ingreso de los vehículos al área comercial.

La situación adquiere mayor relevancia porque los tours de compras no solamente movilizan a quienes llegan desde otras provincias. También generan actividad alrededor de hoteles, restaurantes, estaciones de servicio, transporte, depósitos y otros servicios vinculados con el movimiento comercial.

A la discusión por los micros se sumó otro reclamo de la Cámara relacionado con los controles sobre los establecimientos. Heymo denunció lo que definió como “clausuras masivas” y cuestionó los procedimientos utilizados por los inspectores para detectar infracciones.

Según su relato, los agentes realizan controles y buscan elementos que permitan determinar cuándo fueron generados determinados residuos o tickets encontrados en los alrededores de los comercios. “Buscan tickets en el techo de basura para buscar el horario de lo que encuentran y caen en los locales para poder clausurar”, afirmó.

El dirigente calificó esa modalidad como un “abuso de poder de policía” y reclamó que exista una instancia de diálogo que permita encontrar mecanismos de control que no terminen afectando la continuidad de los negocios.

Una actividad comercial bajo presión

En paralelo con el conflicto por los tours de compras, Heymo trazó un panorama crítico sobre la situación económica de Flores. Según las cifras que presentó durante la entrevista, unos 1.600 locales habrían cerrado durante el último año, con un fuerte impacto sobre el empleo.

El dirigente estimó que alrededor de 60.000 personas quedaron sin trabajo de manera directa vinculada con el comercio, mientras que el impacto indirecto alcanzaría a unas 150.000 personas. Se trata de números expresados por la Cámara y que reflejan, según su interpretación, la magnitud de la crisis que atraviesa el sector comercial del barrio.

El dato adquiere particular relevancia en un área donde la actividad comercial representa una de las principales fuentes de empleo y movimiento económico. La reducción de la cantidad de locales abiertos no sólo modifica el paisaje de las principales arterias comerciales, sino que también repercute sobre proveedores, trabajadores, transportistas y consumidores.

El reclamo de los comerciantes de Flores y Floresta combina así dos preocupaciones: la necesidad de preservar la actividad económica y la búsqueda de una solución al conflicto generado por el ingreso de los tours de compras. Desde la Cámara sostienen que los controles pueden realizarse sin impedir el funcionamiento de una dinámica comercial que consideran legal y consolidada.

El debate plantea, además, un desafío para las autoridades porteñas: encontrar un equilibrio entre ordenamiento del espacio público, tránsito, reclamos vecinales y protección de la actividad comercial. Para los comerciantes, las restricciones aplicadas hasta el momento agravan una situación económica que ya consideran delicada.

Mientras continúan los reclamos, la Cámara de Comercio, Emprendedores y Profesionales de Flores y Floresta insiste en la necesidad de abrir una instancia de diálogo con el Gobierno porteño. El objetivo, según planteó Heymo, es evitar que los controles y las restricciones terminen profundizando una crisis que, de acuerdo con las cifras aportadas por la entidad, ya dejó una importante cantidad de locales cerrados y miles de puestos de trabajo afectados.

En un barrio donde el movimiento de compradores provenientes de otras provincias forma parte desde hace años de la dinámica comercial, la disputa por los tours de compras se convirtió en un nuevo capítulo de una discusión más amplia sobre el futuro del comercio de Flores, el uso del espacio público y las condiciones necesarias para sostener a los pequeños y medianos comerciantes.

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