Inseguridad en el sector salud: ola de repudio tras un violento asalto en el CESAC 24 de Flores


Trabajadores del Área Programática del Hospital Piñero emitieron un comunicado para denunciar la desprotección y exigir medidas urgentes que garanticen su integridad física y emocional en los centros asistenciales de los barrios vulnerables.
La comunidad médica y el personal administrativo de los Centros de Salud y Acción Comunitaria (CESAC) se encuentran en estado de alerta máxima tras un grave hecho de inseguridad que reavivó los reclamos por la falta de protección en los establecimientos sanitarios públicos. A través de un documento oficial que circuló con fuerza en las últimas horas, profesionales del sector nucleados en el Área Programática del Hospital Piñero manifestaron su enérgica condena ante el violento robo sufrido el pasado 20 de octubre por el personal que cumple funciones en el CESAC 24.
El episodio, que se sumó a una preocupante saga de agresiones y delitos en el cordón sur de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, motivó una profunda reacción institucional. “Repudiamos enérgicamente todo acto de violencia contra las trabajadoras y reafirmamos que ninguna compañera debe desarrollar sus tareas en condiciones que pongan en riesgo su integridad física y emocional”, sentenciaron los firmantes a través de un comunicado de solidaridad difundido por los canales gremiales y vecinales.
El malestar sectorial excede el caso puntual del centro de salud afectado y apunta directamente hacia las autoridades por la ausencia de corredores seguros y custodia policial permanente. Voceros del personal de salud afirmaron de manera categórica que la violencia no puede naturalizarse ni formar parte de la rutina laboral, enfatizando que el temor a ser asaltados o agredidos en sus puestos de trabajo genera un clima hostil que repercute directamente sobre la calidad de atención comunitaria.
“Detrás de cada centro de salud hay personas que ponen el cuerpo, el conocimiento y el corazón al servicio de nuestra comunidad”, señalaron fuentes gremiales vinculadas a la atención primaria. En el texto hecho público por los profesionales se interpeló de forma directa el rol del Estado bajo la premisa de ¿Quién cuida a quienes nos cuidan?, una consigna que se viralizó rápidamente en plataformas digitales y que sintetiza el desamparo estructural que perciben los trabajadores asistenciales que operan en las áreas más complejas del territorio.
El reclamo central de la comunidad hospitalaria exige la adopción inmediata de medidas concretas que detengan los hechos delictivos. Los delegados insistieron en que garantizar espacios de trabajo libres de violencia es una responsabilidad institucional ineludible, argumentando que la preservación del sistema de salud pública requiere necesariamente el amparo efectivo de sus recursos humanos.
El impacto social del incidente generó asambleas permanentes y no se descartan medidas de fuerza o restricciones en la atención si no se implementa una respuesta de seguridad integral a la brevedad. Los trabajadores concluyeron con un llamado a la sociedad civil para entender que el resguardo de la infraestructura sanitaria y de quienes la sostienen cotidianamente representa un pilar fundamental para el bienestar colectivo.
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