Dos mujeres “trapitos” se disputan el control de una cuadra en Flores y los vecinos ya no aguantan
La tranquilidad de las calles del barrio de Flores volvió a romperse en las últimas horas tras un nuevo episodio de violencia entre “trapitos”. En esta oportunidad, dos mujeres protagonizaron una feroz pelea por el dominio de una cuadra sobre la calle Argerich, en las inmediaciones del Hospital Teodoro Álvarez. La escena, lejos de ser un hecho aislado, pone en evidencia un conflicto cotidiano que afecta a todos los vecinos de la zona.
“Les explico por qué esta zona está tan codiciada. Estamos en la periferia del Hospital Teodoro Álvarez, sobre la calle Argerich, y estamos a una cuadra y media nada más de Avellaneda y Nazca, con lo cual los lugares para estacionar son muy pocos, contados, y los trapitos los reservan en general para aquellos clientes frecuentes”, relata Alicia, vecina del barrio desde hace 20 años. Según comenta, dejar el auto en la vía pública se ha transformado en una tarea cada vez más arriesgada y costosa. “Si no pagás, te podés encontrar con el auto rayado o sin espejo. Nos sentimos extorsionados”, añade.
La situación, además, se complejiza por la presencia de personas en situación de calle que se asientan en la vereda del hospital. “Hay una situación de marginalidad también que se refleja en este lugar donde muchas personas en situación de calle colocan sus colchones en la vereda de la periferia del hospital, y además aprovechan esa estancia para hacer uso del espacio público y pedir dinero a cambio, es decir, ejercer una tarea”, explica Juan, comerciante de la zona. “Entonces, aquellos que estaban desde antes y que ya tienen el territorio loteado, se enfrentan como en esta ocasión. Una mujer contra otra mujer, de manera muy violenta, y no es la única vez que pasa”, cuenta, visiblemente preocupado.
La disputa por el control de las cuadras se ha convertido en una constante. “Esto ya lo vivimos varias veces. Lo triste es que los que realmente sufrimos somos los vecinos y la gente que viene a trabajar o atenderse al hospital. Nadie controla nada, y las peleas se repiten cada tanto, a plena luz del día”, afirma Federico, otro vecino.
A pesar de los reiterados pedidos de intervención a la policía y al gobierno porteño, la problemática persiste. Los vecinos reclaman mayor presencia policial y soluciones efectivas para que el barrio vuelva a ser un lugar seguro y transitable para todos.
