Vecinos reclaman por cuadra abandonada en Flores

Se trata de San Pedrito entre Rivadavia y Ramon Falcon en pleno centro comercial del barrio de Flores la histórica esquina de San Pedrito y Rivadavia, una de las zonas más emblemáticas del barrio de Flores, vive un momento de preocupación y descontento entre sus vecinos y comerciantes ante el visible abandono y deterioro que presenta gran parte de esa cuadra. Allí, desde el cierre del Bingo Flores en 2016 por disposición de Lotería Nacional, nunca más volvió a latir la actividad que marcó una época.

El edificio del antiguo bingo, cerrado junto a otros cuatro en la ciudad hace casi una década, hoy se encuentra bajo una obra en marcha, con la intención declarada de transformar el inmueble en un centro comercial con aproximadamente 100 locales, patio de comidas y cocheras subterráneas. Sin embargo, mientras la construcción avanza lentamente, el entorno inmediato se deteriora y muchas fachadas permanecen cerradas, cubiertas de suciedad, con carteles de venta y un panorama que preocupa a los habitantes.

Verónica, comerciante de insumos informáticos con un local frente al ex Bingo, resume el sentir general: “Nos pegó muchísimo porque todavía no hay nada armado. La vereda está achicada, ahora hicieron los canteros que no se puede ni pasar por ahí. Los locales de la esquina hasta casi mitad de cuadra están todos cerrados y llenos de mugre. Eso afeó muchísimo, está horrible”. Relata además que varios propietarios compraron locales con la intención de extender negocios del rubro textil, pero que el proceso se siente caótico y poco claro.

Caminando por San Pedrito, la mayoría de los negocios tradicionales han bajado sus persianas o están a la venta, con excepción de algunos pocos como una librería, ferretería, kiosco y un local de comida para llevar. El temor creciente es que la zona se convierta en una extensión de la famosa “saladita” de la calle Avellaneda, un mercado informal donde la masividad y la inseguridad han sido una constante. “El negocio ya se extendió, eso va a ser algo parecido a la calle Avellaneda o quizás un shopping a todo nivel, pero hay que esperar a que lo terminen”, señala una vecina

Esta inquietud tiene sustento: en la zona ya se han reportado varios episodios de inseguridad vinculados a la cercanía con la estación San Pedrito de la línea A, lo que suma tensión entre los vecinos ante la posibilidad de que la llegada del nuevo centro comercial traiga consigo un aumento en los hechos delictivos, como sucede en los alrededores de Avellaneda y calles aledañas, hoy reconocidas por la alta densidad de compradores y los frecuentes robos.

Pese a las incógnitas, el proyecto oficial promete que en el nuevo paseo comercial funcionarán marcas reconocidas de ropa, calzado y confitería, buscando ofrecer un espacio moderno y ordenado. Sin embargo, en este momento, la realidad visible es una cuadra en estado de abandono, con obras inconclusas y un tejido comercial que se encuentra en transformación, pero todavía sin certezas ni fechas claras.

La historia de este lugar, antes un símbolo de esparcimiento para Flores, se encuentra en una etapa de incertidumbre. La demanda vecinal es clara: quieren recuperar la vitalidad del barrio, pero temen que sin un plan ordenado y una gestión eficiente, lo que llegue sea solo una reproducción descontrolada de mercados informales y la consiguiente pérdida de la identidad histórica de la cuadra.

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