Dos detenidos en Flores y un gran laboratorio de éxtasis descubierto en Sarandí
En un operativo policial que involucró al barrio porteño de Flores y una vivienda en Sarandí, partido de Avellaneda, la Policía de la Ciudad detuvo a dos personas y desmanteló un sofisticado laboratorio clandestino dedicado a la producción masiva de pastillas de éxtasis.
El procedimiento comenzó el viernes 25 de julio en Flores, donde arrestaron a Jaime Baquero Agudelo, ciudadano colombiano de 66 años, y a María Cristina Tapia, boliviana de 63, cuando fueron interceptados portando 500 pastillas de éxtasis. Ambos se negaron a declarar su domicilio, lo que despertó sospechas y permitió ampliar la investigación.
La pesquisa llevó a los detectives a un inmueble situado en Paunero al 800, en Sarandí, donde se descubrió el laboratorio con capacidad para fabricar aproximadamente 14.000 pastillas de éxtasis, según la materia prima incautada: 1,300 kilogramos de MDMA, el principio activo de la droga, además de maquinaria industrial especializada, moldes con diversos cuños —incluido un logo con forma de diablo, igual al que tenían las pastillas decomisadas—, colorantes, y otros insumos para la producción y empaquetado.
En el laboratorio se secuestraron también cuatro balanzas de precisión, máquinas de termosellado, material para corte y fraccionamiento, y sustancias químicas usadas como lactosa monohidratada, acetona y estearato de magnesio, dando cuenta de la complejidad y escala del funcionamiento de esta organización narco.
El operativo, bautizado “Breaking Sarandí Bad” en alusión a la popular serie sobre la fabricación de drogas sintéticas, fue ordenado por la jueza federal María Eugenia Capuchetti, quien también dispuso el cierre inmediato de la vivienda, y la indagatoria para los detenidos, quienes permanecen incomunicados.
Este caso pone en relieve que el barrio de Flores, escenario inicial de la detención, continúa siendo un punto clave en la lucha contra el narcotráfico en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, desde donde se detectan y desarticulan operaciones que impactan en el conurbano bonaerense, como el laboratorio en Sarandí. La intervención policial reforzó la coordinación entre jurisdicciones para combatir el tráfico de drogas sintéticas que, debido a su alta demanda y producción clandestina, representa uno de los desafíos más graves para la seguridad pública local.
