El Centro Cultural Andalucía celebró una emotiva Misa Rociera en la histórica Basílica San José de Flores

El pasado 15 de agosto, en el marco de la festividad de la Asunción de la Virgen María, el Centro Cultural Andalucía de Buenos Aires organizó una especial Misa Rociera en la Basílica San José de Flores. La ceremonia contó con la participación del coro Luna y Candela, dirigido por María Cecilia Narvarte, quienes interpretaron diversas piezas acompañados a la guitarra por Fernando Herrera y Manuel Sosa, y en la percusión por Marcelo Aronson.

El padre Martín Bourdieu, párroco de la Basílica, ofició la misa, que se inició con el cálido saludo del coro cantando “Qué alegría”, un sentimiento que se mantuvo presente durante toda la celebración.

Al concluir, la imagen de la Virgen María fue llevada en procesión al son de la tradicional Salve Rociera. La jornada culminó con un animado baile de sevillanas, en el que participaron miembros del coro y fieles asistentes, generando un clima de emotiva devoción y alegría.

La Basílica San José de Flores, un emblemático espacio religioso e histórico para Buenos Aires, tiene raíces en la época colonial. Fue fundada en 1806 en tierras donadas por la familia de Ramón Francisco Flores, antiguo propietario de la región. Tras varias construcciones provisionales, el templo actual fue inaugurado en 1883, destacando su fachada con columnas corintias y detalles del estilo grecorromano. En 1956, la imagen de San José del altar mayor recibió la Coronación Pontificia otorgada por el Papa Pío XII.

Este lugar también guarda un fuerte vínculo con el Papa Francisco, quien creció en el barrio de Flores y definió en esta misma basílica su vocación sacerdotal. En 1953, a punto de cumplir 18 años, tuvo una experiencia decisiva mientras se confesaba en el templo, episodio recordado con una placa en el confesionario. Luego, en 2013, el inicio de su pontificado coincidió con la fecha de la festividad de San José, el 19 de marzo.

En 2023, para conmemorar los 10 años de su pontificado, el Papa envió a la Basílica una escultura denominada “San José Dormido”, que narra en la tradición evangélica la aparición del Arcángel Gabriel a San José en sueños. La imagen fue trasladada desde el colegio Nuestra Señora de la Misericordia, donde el pontífice vivió sus primeros años y celebró sus primeros sacramentos, hasta el templo que marcó su camino espiritual.

La Misa Rociera en la Basílica San José de Flores fue una experiencia cargada de emotividad, música y fe, reafirmando la devoción a la Virgen del Rocío y la importancia histórica y espiritual del templo para la comunidad porteña.

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