Presidencia en vilo y escándalo en el Nuevo Gasómetro: Moretti y García Lago, cara a cara sin encuentro
El ambiente en el estadio Pedro Bidegain se volvió tenso y desconcertante con la llegada del reincorporado presidente Marcelo Moretti. Esperaba que se llevara a cabo una reunión de Comisión Directiva, pero el panorama fue muy distinto: sólo se sumó al estadio un directivo, Pablo García Lago, dirigente y ex secretario del club, protagonista de un escándalo que no tardó en viralizarse.
El conflicto estalló cuando García Lago intentó ingresar por la puerta dos y se lo impidió la seguridad del estadio, supuestamente por orden directa del presidente Moretti. Lo más irónico fue la desconcertante respuesta ante la pregunta de Lago: “¿Qué presidente?” Si bien el ex secretario insistió en que quería hablar cara a cara con Moretti para que “repitiera las cosas que anduvo diciendo por ahí”, ese cara a cara no llegó.
La mañana del lunes tuvo como protagonista a esta polémica, que planteó inquietud en la fanaticada de San Lorenzo. En declaraciones a la prensa presente en el estadio, Pablo García Lago expresó su deseo de confrontar al presidente y aclarar públicamente declaraciones que se habían hecho en su contra. “Quiero ver si tiene los huevos para venir y dar la cara… que me diga en la cara determinadas cosas que estuvo diciendo por ahí”, desafió, mientras permanecía negado su acceso por seguridad.
Finalmente, ante la imposibilidad de entrar por la puerta habitual, García Lago logró hacerlo por un acceso alternativo ubicado en la calle Varela y llegó a la platea norte. Las dudas sobre quién realmente gobierna el club y la estabilidad de la conducción se profundizan con la renuncia de Julio Lopardo y el retorno de Moretti tras una licencia, movimientos que no se trataron formalmente en Comisión Directiva y dejan funciones ejecutivas poco claras.
La saga en San Lorenzo continúa y el estadio se convierte en un tablero donde las tensiones internas se juegan mientras miles de hinchas observan expectantes qué pasos seguirá la dirigencia para ordenar el club y devolverle la claridad que exige el mundo azulgrana.
En esta novela de poder en el Nuevo Gasómetro, las entradas y salidas no solo son de jugadores, sino también de dirigentes que parecen correr entre puertas cerradas, sin que la afición tenga certezas más allá de la incertidumbre y el deseo de un club sólido y unido.
El domingo fue apenas el prólogo de esta historia de enfrentamientos que continúa y promete novedades en las próximas fechas, cuando se espera que se clarifique quién realmente tiene el timón en San Lorenzo y cómo se gestionará el futuro inmediato de la institución.
