La venta de indumentaria en Flores no repunta y preocupa a los comerciantes
La temporada de verano arrancó con más dudas que certezas para los comercios de indumentaria de Flores. Lejos de sostener el movimiento que se vio en los últimos días de 2025, la tradicional zona comercial de Avellaneda y Nazca atraviesa un enero con bajo nivel de actividad y cada vez más locales en estado de alerta por la falta de ventas.
En la previa de la Navidad, las calles y galerías textiles del área de Avellaneda y Nazca se mostraron colmadas de vecinos y mayoristas que buscaban adelantar sus compras de fin de año. Sin embargo, ese pico de movimiento no logró consolidarse como un cambio de tendencia. Según la Asociación de Comerciantes de la Avenida Avellaneda (ACOMA), las ventas de diciembre registraron una caída cercana al 20 % en comparación con la previa navideña de 2023, confirmando así el deterioro del consumo en el rubro indumentaria.
Hoy, el panorama de verano en Flores es muy distinto al de otros años. Los comerciantes describen una actividad “plana”, con escaso flujo de clientes de lunes a viernes y con cierta recuperación apenas los sábados por la mañana, cuando se concentran las compras de quienes aprovechan promociones puntuales o buscan precios mayoristas. El resto de la semana, muchas vidrieras muestran locales semivacíos, dependiendo casi exclusivamente de ventas mínimas para cubrir gastos básicos.
La caída del consumo atravesó a lo largo de todo el año a la mayoría de los rubros, y el sector textil no fue la excepción. La compra de ropa, al no considerarse un bien de primera necesidad, fue postergada por muchas familias que priorizan alimentos, servicios y alquiler. Este cambio en las prioridades de gasto se siente con fuerza en las cuadras comerciales de Flores, donde los comerciantes advierten que los clientes comparan precios más que nunca y se llevan menos productos por ticket.
Si bien en diciembre hubo una reacción moderada, impulsada por las fiestas y algunas liquidaciones, los números estuvieron lejos de las expectativas del sector. El rebote fue débil y de corta duración. Con el inicio del verano, la tendencia volvió a ser descendente: baja afluencia, tickets promedio más chicos y mayor dificultad para sostener puestos de trabajo en los negocios más chicos.
En este contexto, los comerciantes de Avellaneda y Nazca siguen de cerca la evolución de la economía y reclaman medidas que ayuden a reactivar la demanda interna. Mientras tanto, ajustan estrategias con descuentos, promociones y ventas mayoristas, intentando frenar una caída en la venta de indumentaria en Flores que, por ahora, no encuentra piso.
