Caravana en Flores para homenajear al papa Francisco a un año de su fallecimiento

Con una nutrida participación de fieles, familias y organizaciones sociales, el barrio de Flores fue escenario de una jornada comunitaria que dio inicio a las conmemoraciones por el primer aniversario del fallecimiento de Jorge Bergoglio.

La actividad, organizada por espacios eclesiales vinculados al trabajo en territorios populares, combinó expresiones de fe, reflexión social y acciones simbólicas para destacar el legado del pontífice argentino. La iniciativa fue impulsada por el Equipo de Sacerdotes de Barrios Populares y Villas de la Ciudad y el Gran Buenos Aires junto a la Familia Grande Hogares de Cristo. Bajo el lema “Francisco: gracias. Y ahora, no nos sueltes la mano”, la propuesta convocó a distintos sectores de la comunidad en una expresión colectiva de compromiso con los valores promovidos por el Papa durante su pontificado.

La jornada comenzó con una misa en la Basílica San José de Flores, un sitio clave en la vida de Bergoglio, ya que allí, a los 17 años, definió su vocación sacerdotal. La celebración fue presidida por el obispo auxiliar de Buenos Aires, Pedro Cannavó, quien durante su homilía resaltó el enfoque pastoral de Francisco, centrado en los sectores más postergados. También participaron el arzobispo de La Plata, Gustavo Carrara; el obispo de San Justo, Eduardo García; y el obispo emérito de San Isidro, Oscar Ojea, en una ceremonia que reunió a una importante cantidad de asistentes.

Durante el encuentro, los sacerdotes que desarrollan su tarea en villas y barrios populares difundieron un documento en el que subrayaron la necesidad de reconocer a estos sectores como protagonistas activos de la sociedad. En ese marco, también expresaron preocupación por problemáticas como el avance del narcotráfico, la violencia y la fragmentación social, especialmente entre los jóvenes, e insistieron en la importancia de implementar políticas públicas que garanticen acceso a educación, empleo y vivienda.

Luego de la misa, los participantes compartieron un almuerzo comunitario en la Plaza Flores, donde se sumaron actividades culturales, presentaciones musicales y una muestra fotográfica dedicada a la vida del pontífice. La caravana misionera recorrió posteriormente distintos puntos emblemáticos vinculados a la historia personal de Bergoglio, como su casa natal, su escuela primaria, la vivienda familiar y otras instituciones del barrio, entre ellas el Hospital Piñero y el Cementerio de Flores.

También se incluyó una parada en el Club San Lorenzo de Almagro, entidad de la que el Papa era reconocido simpatizante. El cierre de la jornada tuvo lugar en la Parroquia Santa María Madre del Pueblo, ubicada en el Barrio Padre Rodolfo Ricciardelli, donde los presentes renovaron el denominado “Pacto de amor a Francisco”, como símbolo de continuidad de su mensaje. De esta manera, la Iglesia en la Argentina dio inicio a un calendario de actividades que no solo busca recordar la figura del Papa, sino también actualizar su legado en el contexto actual, con especial atención a los sectores más vulnerables y a la construcción de una sociedad más inclusiva.

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