Fuerte operativo en Bajo Flores y 14 villas porteñas 

La Policía de la Ciudad desplegó este jueves un amplio operativo de seguridad en villas y barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires, en el marco de la denominada Operación “Tormenta Negra”, un procedimiento simultáneo que involucró a más de 1.500 efectivos y distintos organismos del Gobierno porteño. Hasta las 21 horas, fuentes oficiales informaron la detención de al menos 20 personas acusadas de diversos delitos, entre ellos tenencia de drogas, portación de armas y pedidos de captura vigentes.

Uno de los principales focos del operativo estuvo puesto en el sector del Bajo Flores, especialmente en la villa Villa 1-11-14, donde se desarrollaron controles vehiculares, inspecciones y allanamientos coordinados junto a distintas divisiones policiales.

El despliegue comenzó cerca de las 19 horas y se extendió en simultáneo sobre 15 barrios populares de distintas comunas porteñas. Además de Bajo Flores, los procedimientos alcanzaron zonas como la villa 31 de Retiro, los barrios Zavaleta y 21-24 en Barracas, Ciudad Oculta y Villa 20 en Lugano, Rodrigo Bueno, Fraga, La Carbonilla, Barrio Mitre y otros asentamientos urbanos.

Según detallaron desde el Gobierno porteño, el objetivo principal del operativo fue reforzar controles vinculados con seguridad urbana, narcomenudeo, ocupación irregular del espacio público y funcionamiento de comercios considerados ilegales.

Durante las tareas participaron agentes de distintas áreas de la Policía de la Ciudad, incluyendo divisiones de Investigaciones, Seguridad Comunal, Orden Urbano y Pacificación Barrial, junto con brigadas antidrogas y equipos especializados en robo automotor.

El operativo también incluyó la intervención de unidades especiales con perros K9, drones de vigilancia aérea, helicópteros y escuadrones antibombas. A su vez, participaron inspectores de la Agencia Gubernamental de Control, personal de Espacio Público, agentes de tránsito y equipos del SAME.

En distintos sectores se realizaron controles de documentación, inspecciones comerciales y procedimientos orientados a detectar vehículos con pedido de secuestro o irregularidades administrativas.

Las autoridades informaron además que se llevaron adelante tareas de retiro de autos abandonados, compactación de vehículos y remoción de estructuras precarias conocidas como “ranchadas”, utilizadas en algunos casos como lugares de permanencia informal en la vía pública.

En paralelo, se realizaron inspecciones sobre locales vinculados a la venta y reparación de teléfonos celulares, chatarrerías y establecimientos relacionados con servicios médicos y actividades comerciales.

El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, siguió parte del operativo desde el Centro de Monitoreo Urbano del Instituto Superior de Seguridad Pública y posteriormente se trasladó a la villa 31.

Desde allí sostuvo que se trató de uno de los despliegues más grandes realizados en barrios populares de la Ciudad y remarcó que el Gobierno continuará avanzando sobre delitos vinculados al narcotráfico, ocupación ilegal del espacio público y venta de objetos robados.

“Nunca antes hubo un operativo como este”, afirmó el mandatario porteño, quien además aseguró que el objetivo central es reforzar la seguridad y garantizar el control territorial en distintos sectores de la Ciudad.

En el marco de las acciones recientes, el Ejecutivo porteño también informó la clausura de presuntos puntos de venta de drogas en barrios como Zavaleta, Fraga, Barrio 15 y la villa 31, donde se concretaron detenciones de ciudadanos extranjeros.

El procedimiento en Bajo Flores generó un importante movimiento policial durante varias horas y produjo interrupciones parciales en la circulación dentro de algunos accesos del barrio.

Mientras desde el oficialismo defendieron el despliegue como parte de un plan integral de ordenamiento urbano y combate contra el delito, sectores de la oposición cuestionaron la modalidad del operativo y denunciaron posibles abusos sobre comerciantes y vecinos.

La legisladora Vanina Biasi expresó críticas hacia el procedimiento y sostuvo que bajo el argumento de combatir el narcotráfico se afectó a vendedores ambulantes, pequeños comercios y población migrante.

Según indicó, algunos procedimientos incluyeron inspecciones y desalojos que, a su criterio, impactaron sobre trabajadores informales y familias residentes en barrios vulnerables.

El debate en torno a este tipo de operativos volvió a poner en discusión las políticas de seguridad y control territorial en villas porteñas, especialmente en zonas como Bajo Flores, donde desde hace años conviven problemáticas vinculadas con narcotráfico, precariedad urbana y alta densidad poblacional.

En paralelo, el Gobierno porteño ratificó que continuará impulsando acciones similares en distintos barrios de la Ciudad y aseguró que los operativos forman parte de una estrategia integral para recuperar espacios públicos y reforzar la presencia estatal en áreas consideradas conflictivas.

La Operación “Tormenta Negra” se convirtió así en uno de los despliegues policiales más importantes de los últimos meses en la Ciudad de Buenos Aires, con epicentro en villas y asentamientos donde las autoridades buscan intensificar controles y procedimientos de seguridad urbana.

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