Crisis comercial en Flores: ventas en caída durante casi un año y creciente preocupación en el sector

El sector comercial del barrio de Flores atraviesa un escenario complejo, marcado por una caída sostenida en las ventas que ya se extiende por once meses consecutivos. Comerciantes de la zona advierten que la situación no muestra señales de recuperación y describen un contexto cada vez más difícil para sostener la actividad.

“Hace más de dos décadas que tenemos el local y nunca vivimos algo similar”, expresó una comerciante con 21 años de trayectoria en el barrio, reflejando el nivel de preocupación que se instaló entre quienes dependen del consumo diario para mantener sus negocios abiertos. El testimonio resume una realidad que se repite en distintos rubros del comercio minorista, desde indumentaria hasta artículos del hogar.

La merma en las ventas responde, en gran medida, a la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores, que priorizan gastos esenciales y reducen compras consideradas no urgentes. En este contexto, los locales registran menos circulación de clientes y tickets promedio más bajos, lo que impacta directamente en la rentabilidad.

A lo largo de los últimos meses, los comerciantes implementaron distintas estrategias para intentar sostener la actividad, como promociones, descuentos y facilidades de pago. Sin embargo, estas herramientas no lograron revertir la tendencia negativa. “Hay días en los que prácticamente no entra nadie”, señalaron desde otro comercio de la zona, al describir la caída en el flujo de público.

El panorama también se traduce en dificultades para afrontar costos fijos, como alquileres, servicios y reposición de mercadería. Algunos locales optaron por reducir horarios o ajustar estructuras para evitar cierres, mientras que otros directamente bajaron sus persianas ante la imposibilidad de sostener el negocio.

La crisis en Flores se inscribe en una problemática más amplia que afecta al comercio minorista en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires y del país. Sin embargo, en este barrio —tradicionalmente caracterizado por su intensa actividad comercial— el impacto resulta especialmente visible.

Referentes del sector advierten que, de no registrarse una mejora en el nivel de consumo en el corto plazo, la situación podría agravarse aún más. La continuidad de esta tendencia pone en riesgo la subsistencia de pequeños y medianos comercios, que constituyen un componente central del entramado económico y social del barrio.

En este escenario, los comerciantes coinciden en la necesidad de medidas que impulsen el consumo y alivien la presión sobre el sector, mientras enfrentan un presente marcado por la incertidumbre y la falta de perspectivas claras de recuperación.

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