Protesta en barrios populares: fuerte movilización en el Bajo Flores y el sur porteño
Con ollas populares, cortes parciales y actividades comunitarias en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires, organizaciones sociales y barriales realizaron este martes una jornada nacional de protesta bajo la consigna “Unir todas las luchas”. La convocatoria fue impulsada por el Movimiento de Villas y Barrios Populares (MVBP), que concentró gran parte de las actividades en el Bajo Flores y distintos sectores del sur porteño.
La movilización se desarrolló en rechazo a las políticas implementadas por el Gobierno de la Ciudad y puso el foco en la situación social de los barrios populares, donde organizaciones denuncian recortes en asistencia alimentaria, dificultades de acceso a la vivienda y un incremento de medidas de control y desalojos.
Uno de los principales ejes del reclamo estuvo vinculado con la situación en la Villa 31 de Retiro, luego de las medidas adoptadas por la administración porteña para limitar el ingreso de materiales de construcción al barrio. La decisión oficial busca frenar nuevas edificaciones informales dentro del asentamiento y fue defendida públicamente por el jefe de Gobierno, Jorge Macri, quien sostuvo que se busca reforzar el orden urbano y evitar construcciones clandestinas.
Sin embargo, organizaciones sociales y referentes barriales cuestionaron duramente la medida y señalaron que las restricciones afectan directamente a familias que intentan mejorar sus condiciones habitacionales. En ese contexto, la consigna “con nuestras familias no” se transformó en uno de los lemas centrales de la jornada.
Las actividades comenzaron al mediodía en el Bajo Flores, uno de los puntos más importantes de la convocatoria. Allí se realizó un encuentro comunitario sobre la calle Bonorino, donde vecinos, trabajadores de comedores y referentes sociales compartieron una olla popular y reclamaron mayor asistencia estatal para los sectores más vulnerables.
Durante la tarde, las protestas se extendieron hacia distintos barrios de la Ciudad, aunque el sur porteño concentró buena parte de las acciones. En Villa 21-24 y Zavaleta se organizaron múltiples puntos de encuentro con ollas populares y actividades comunitarias en esquinas estratégicas y espacios de circulación barrial.
También hubo concentraciones en Ciudad Oculta, Barrio Ricciardelli, Villa Soldati, Villa Lugano y el barrio INTA, donde organizaciones sociales denunciaron el deterioro de las condiciones sociales y económicas en distintos sectores populares de la Capital Federal.
En Villa Soldati, las actividades se desarrollaron en distintos puntos sobre la avenida Mariano Acosta, mientras que en Lugano la jornada culminó por la noche en Villa 20, en el cruce de Pola y Cruz.
Las organizaciones convocantes denunciaron además el cierre de comedores comunitarios, merenderos y espacios destinados a la primera infancia, situaciones que —según señalaron— afectan especialmente a niños y familias de bajos recursos.
Otro de los reclamos estuvo dirigido a las políticas de seguridad y control urbano implementadas en barrios populares. Referentes del movimiento aseguraron que existe una creciente persecución hacia trabajadores informales y espacios comunitarios, además de denunciar desalojos y operativos policiales en distintos sectores de la Ciudad.
La protesta también incluyó actividades en Constitución, San Telmo, Congreso y otros barrios porteños. En algunos puntos se realizaron asambleas abiertas y jornadas de visibilización sobre problemáticas vinculadas con vivienda, alimentación y acceso a derechos básicos.
Desde el Movimiento de Villas y Barrios Populares señalaron que la convocatoria buscó “unificar reclamos sociales” frente a un contexto económico cada vez más complejo y remarcaron la necesidad de sostener redes comunitarias de asistencia en los barrios.
En ese marco, las ollas populares volvieron a convertirse en una herramienta de organización social y visibilización de la crisis que atraviesan numerosos sectores populares. En distintos barrios del sur porteño, vecinos y organizaciones compartieron alimentos mientras difundían reclamos vinculados con trabajo, salud, educación y vivienda.
La situación en el Bajo Flores fue uno de los focos centrales de la jornada. Allí, referentes comunitarios advirtieron sobre el crecimiento de la demanda alimentaria y las dificultades que enfrentan muchas familias para sostener gastos básicos en medio del aumento del costo de vida.
Especialistas en políticas urbanas sostienen que las tensiones en torno a los barrios populares forman parte de un debate más amplio sobre urbanización, acceso a la vivienda y presencia del Estado en sectores históricamente relegados de la Ciudad.
Mientras tanto, las organizaciones sociales anticiparon que continuarán realizando actividades y movilizaciones en distintos puntos del Área Metropolitana para reclamar políticas públicas orientadas a la inclusión social y al fortalecimiento de la asistencia comunitaria.
La jornada concluyó entrada la noche con nuevas concentraciones en el sur de la Ciudad, donde las organizaciones ratificaron su reclamo y reafirmaron la consigna que atravesó toda la protesta: “Unir todas las luchas” frente a un escenario social marcado por el aumento de la pobreza y la conflictividad en los barrios populares.
