Impulsan un nuevo plan integral para la reurbanización del Bajo Flores y reclaman mayor presencia del Estado

Vecinos, referentes barriales, organizaciones sociales, comerciantes y representantes políticos participaron de un encuentro en el Bajo Flores para avanzar en la actualización del proyecto de reurbanización integral que abarca al Barrio Padre Ricciardelli (ex Villa 1-11-14), Villa 13 Bis, Rivadavia I y II, Illia I y II y Bonorino I, II y III. La iniciativa busca retomar y fortalecer una propuesta presentada en la Legislatura porteña en 2023, con el objetivo de impulsar un desarrollo urbano que contemple las necesidades de toda la comunidad y promueva una transformación planificada del sector.

La reunión, realizada el último sábado, contó con la participación del comunero Julián Cappa, además de delegados de manzana, representantes de comedores comunitarios, comerciantes, organizaciones políticas y sociales, referentes barriales y vecinos de los distintos sectores que integran el Bajo Flores. También estuvieron presentes el legislador Alejandro “Pitu” Salvatierra, dirigentes sociales y representantes de la comisión directiva del Club San Lorenzo de Almagro.

Según expresaron los participantes, el encuentro no tuvo un carácter meramente testimonial, sino que estuvo orientado a generar propuestas concretas para enriquecer un proyecto de urbanización que, sostienen, debe contemplar la realidad social, económica y urbana de todo el barrio.

Un proyecto que busca integrar a todo el Bajo Flores

Uno de los principales conceptos que surgieron durante la jornada fue la necesidad de considerar al Bajo Flores como una única unidad territorial, independientemente de las divisiones administrativas o históricas que distinguen a cada uno de los barrios que lo conforman.

Los impulsores de la iniciativa sostienen que las problemáticas vinculadas con la infraestructura, el acceso a los servicios públicos, la vivienda, la conectividad y el desarrollo económico atraviesan de manera similar a todos los sectores del área y, por lo tanto, requieren una planificación integral.

En ese sentido, remarcaron que el proyecto pretende evitar intervenciones aisladas y avanzar hacia una urbanización que contemple el conjunto del territorio.

La propuesta alcanza a los barrios Padre Ricciardelli, Villa 13 Bis, Rivadavia I y II, Illia I y II y Bonorino I, II y III, donde residen miles de familias que desde hace años reclaman mejoras estructurales.

Respeto por la identidad comercial del barrio

Entre los ejes centrales del proyecto figura el compromiso de preservar las actividades económicas ya consolidadas dentro del Bajo Flores.

Los participantes señalaron que cualquier proceso de urbanización debe respetar la dinámica comercial existente, evitando que las obras provoquen el desplazamiento de pequeños comerciantes o alteren el funcionamiento de emprendimientos que constituyen una fuente de trabajo para numerosas familias.

La intención es que el crecimiento urbano pueda desarrollarse de manera compatible con la economía barrial, fortaleciendo el comercio local y generando nuevas oportunidades sin afectar las actividades ya establecidas.

Empleo local como prioridad en las obras

Otro de los puntos destacados de la propuesta es la incorporación de un criterio de contratación laboral destinado a beneficiar a los propios habitantes del barrio.

El proyecto plantea que al menos el 80 por ciento de la mano de obra utilizada en las futuras obras de urbanización corresponda a vecinos del Bajo Flores, promoviendo así la generación de empleo local y el desarrollo económico de la comunidad.

Además, los organizadores destacaron la importancia de garantizar una participación activa de las mujeres en los procesos de contratación, incorporando políticas de inclusión laboral dentro de las obras públicas que eventualmente se lleven adelante.

Consideran que este mecanismo permitiría que la inversión destinada a la urbanización también tenga un impacto directo sobre la economía de las familias que viven en el barrio.

Un reclamo que tiene antecedentes históricos

Durante la reunión también se recordó el largo recorrido que tuvo la lucha por la urbanización del Bajo Flores y el papel desempeñado por numerosos referentes sociales y comunitarios.

Los participantes destacaron especialmente el trabajo realizado por dirigentes vecinales y por el padre Rodolfo Ricciardelli, cuya labor fue determinante para impulsar la organización comunitaria y promover políticas públicas destinadas a mejorar las condiciones de vida en el barrio.

Asimismo, recordaron la sanción de la Ley 403, aprobada en el año 2000, considerada uno de los primeros antecedentes legislativos vinculados al proceso de integración urbana de este sector de la Ciudad de Buenos Aires.

Sin embargo, señalaron que, pese a los avances alcanzados durante las últimas décadas, todavía existen importantes desafíos en materia de infraestructura, acceso a servicios, espacios públicos y desarrollo urbano.

Preocupación por el estado del Bajo Flores

Uno de los temas que atravesó el encuentro fue la preocupación expresada por vecinos y organizaciones respecto del estado actual del barrio.

Los asistentes manifestaron que observan un deterioro en distintos aspectos vinculados con el mantenimiento urbano y consideran necesario que el Gobierno de la Ciudad profundice las políticas destinadas a mejorar la calidad de vida en la zona.

No obstante, remarcaron que la reunión tuvo un perfil propositivo y estuvo enfocada en construir consensos para fortalecer el proyecto de urbanización existente, incorporando nuevas ideas surgidas del trabajo conjunto entre vecinos e instituciones.

Participación comunitaria para definir el futuro del barrio

La convocatoria reunió a representantes de diversos sectores de la comunidad, incluyendo delegados de manzana, referentes de comedores, organizaciones sociales, comerciantes y vecinos de los distintos barrios que integran el Bajo Flores.

También participaron dirigentes políticos y representantes de instituciones deportivas con presencia histórica en la zona, quienes coincidieron en la necesidad de avanzar hacia un modelo de urbanización con amplia participación ciudadana.

Los organizadores señalaron que el objetivo es continuar desarrollando encuentros de trabajo para seguir incorporando aportes y consensuar una propuesta que refleje las necesidades reales de quienes habitan el barrio.

Urbanización con identidad y participación vecinal

El proyecto que se busca actualizar pone el foco en una urbanización que no se limite únicamente a la construcción de infraestructura, sino que contemple también el fortalecimiento del entramado social, la preservación de las actividades económicas existentes y la generación de oportunidades laborales para los propios vecinos.

La propuesta considera que el desarrollo del Bajo Flores debe realizarse respetando la identidad de cada uno de sus sectores, pero entendiendo al mismo tiempo que forman parte de un mismo territorio con problemáticas comunes y desafíos compartidos.

Con ese objetivo, vecinos, organizaciones y referentes comunitarios buscan reactivar el debate sobre el futuro del barrio y promover una planificación urbana que permita avanzar hacia una integración efectiva, con mayor participación de la comunidad y políticas públicas sostenidas que acompañen el crecimiento de uno de los sectores más poblados del sur de la Ciudad de Buenos Aires.

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