Insua vuelve al Bajo Flores

Rubén Darío Insua comenzó su tercera etapa como entrenador de San Lorenzo y ya trabaja en el nuevo Gasómetro con la mirada puesta en su debut del domingo ante Independiente. El técnico prepara un cambio de esquema y todo indica que volverá a apostar por la línea de tres, que puede convertirse en una línea de cinco cuando los laterales retrocedan.

Rubén Darío Insua volvió a San Lorenzo y rápidamente comenzó a imprimirle su sello al equipo. El entrenador ya dirigió sus primeras prácticas en esta tercera etapa al frente del conjunto de Boedo y, mientras avanza con la preparación para su estreno oficial, aparece una primera definición futbolística: el regreso de un sistema que forma parte de su identidad.

El Ciclón se prepara para visitar a Independiente este domingo a las 19.15, en el estadio Libertadores de América, por la novena fecha del Torneo Clausura. Será el primer partido oficial del nuevo ciclo del Gallego, quien tendrá varios días por delante para trabajar sobre una formación que buscará recuperar algunas características que identificaron a sus equipos durante sus anteriores experiencias.

La principal novedad estará en la estructura defensiva. Insua pretende dejar atrás la línea de cuatro que San Lorenzo venía utilizando y volver a una disposición con tres defensores, que durante distintas fases del partido puede transformarse en una línea de cinco con el retroceso de los laterales.

El entrenador suele referirse a este esquema como una línea de tres, aunque su funcionamiento puede variar de acuerdo con el desarrollo del encuentro. Cuando el equipo tiene la pelota, los laterales pueden adelantarse y darle amplitud al ataque. En los momentos defensivos, en cambio, esos jugadores pueden ubicarse a la altura de los zagueros y conformar una línea de cinco.

Un dibujo conocido por el Gallego

La decisión no sorprende teniendo en cuenta la trayectoria reciente de Insua. Es un sistema que conoce y que utilizó durante su anterior ciclo en San Lorenzo, una etapa en la que consiguió construir un equipo reconocible por su solidez, su orden y la capacidad para competir aun en partidos complejos.

También recurrió a una estructura similar durante su último paso por Barracas Central, por lo que el entrenador considera que se trata de una herramienta que puede adaptarse a sus conceptos futbolísticos y a las características de los jugadores que tiene actualmente en el plantel.

La modificación será significativa para un San Lorenzo que durante este semestre se movió principalmente dentro de esquemas con cuatro defensores. El equipo utilizó variantes como el 4-4-2 y el 4-2-3-1, con diferentes movimientos y disposiciones en función del rival y de los futbolistas disponibles.

Ahora Insua busca instalar otra idea. El cambio no se limita a una cuestión numérica o a la posición de algunos jugadores: implica una manera diferente de ocupar los espacios, de defender y también de iniciar los ataques.

La línea de tres le permite al entrenador contar con mayor cantidad de jugadores en la última línea y liberar a los laterales para que tengan una participación más importante en el recorrido por las bandas. Sin embargo, también exige coordinación, especialmente cuando el equipo pierde la pelota y los laterales se encuentran adelantados.

Un estreno con exigencia

El debut será ante un rival que siempre representa una prueba exigente. San Lorenzo tendrá que presentarse en Avellaneda frente a Independiente, en un partido correspondiente a una fecha avanzada del Torneo Clausura, y el nuevo entrenador tendrá poco margen para experimentar.

Insua ya comenzó a trabajar sobre los movimientos que pretende para su equipo. Su segunda práctica al frente del plantel permitió continuar con una preparación que tendrá como objetivo llegar al domingo con una estructura definida y una idea clara de juego.

El regreso al banco azulgrana genera, además, una expectativa particular entre los hinchas. El Gallego mantiene un vínculo especial con San Lorenzo y su figura quedó asociada a diferentes momentos importantes de la historia reciente del club. Su retorno significa, por lo tanto, algo más que un cambio de entrenador: supone el regreso de una identidad futbolística que una parte importante de los simpatizantes reconoce como propia.

En el nuevo Gasómetro, mientras tanto, el trabajo comienza a ganar intensidad. Insua volvió al Bajo Flores con una idea concreta y con un esquema que lo identifica. El desafío inmediato será conseguir que los futbolistas incorporen rápidamente los movimientos necesarios para que esa estructura funcione.

La línea de tres defensores será el punto de partida. Pero, como ocurre con cualquier sistema táctico, su eficacia dependerá de la capacidad del equipo para interpretar los momentos del partido. No será suficiente con ubicarse con tres jugadores en el fondo: habrá que saber cuándo los laterales deben avanzar, cuándo deben retroceder, cómo se cubrirán los espacios y de qué manera el mediocampo acompañará esos movimientos.

El regreso de una identidad

El partido frente a Independiente permitirá observar las primeras señales concretas del nuevo San Lorenzo. La elección del esquema será una de las principales novedades del estreno de Insua, pero también habrá que prestar atención a la actitud, el orden y la intensidad que el entrenador consiga transmitir en sus primeros días.

El Gallego sabe que todavía necesita tiempo para construir el equipo que imagina. El plantel deberá adaptarse a nuevas funciones y recuperar mecanismos que, en algunos casos, no utilizaba desde hace tiempo. El calendario, sin embargo, obliga a acelerar los procesos.

Este domingo, en Avellaneda, comenzará oficialmente la tercera etapa de Rubén Darío Insua en San Lorenzo. Y lo hará con una señal que parece inequívoca: el entrenador volverá a utilizar una fórmula que conoce bien y que representa buena parte de su sello futbolístico.

San Lorenzo cambia el dibujo y recupera una idea. Del 4-4-2 y el 4-2-3-1 de los últimos meses pasará a una estructura de tres defensores, con laterales capaces de convertirse en carrileros y retroceder para formar cinco cuando el equipo deba defender.

En el Bajo Flores, el Gallego ya puso manos a la obra. Su tercera historia en San Lorenzo comenzó con una decisión táctica que tiene mucho de regreso al pasado, pero que apunta a construir el futuro inmediato del Ciclón. El primer examen será nada menos que ante Independiente, y allí se verá cuánto de esa idea pudo trasladarse de los entrenamientos al campo de juego.

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