El IVA expone sus memorias

El Instituto Vocacional de Arte presentó la XXV muestra del Jardín de su sede Chacabuco. “Memorias del Jardín 2026” reúne el trabajo de los chicos y podrá visitarse hasta el 11 de septiembre en el Espacio Cultural Adán Buenosayres, en el corazón de Parque Chacabuco. La exposición vuelve a poner en escena una experiencia educativa pionera que lleva más de un siglo vinculando arte y aprendizaje.

El Instituto Vocacional de Arte (IVA) volvió a abrir sus puertas a la comunidad con una nueva muestra de producción artística de los más pequeños. Bajo el nombre “Memorias del Jardín 2026”, quedó inaugurada la XXV muestra del Jardín de la sede Chacabuco, una propuesta que permite acercarse al trabajo desarrollado por los niños durante el año y conocer, a través de sus producciones, una manera particular de entender la educación.

La inauguración se realizó el martes 8 de septiembre en el Espacio Cultural Adán Buenosayres, ubicado en avenida Asamblea 1200, esquina Eva Perón 1400, bajo la autopista, en Parque Chacabuco. La actividad contó con dos horarios de apertura, correspondientes a los turnos mañana y tarde, a las 11 y 14 horas.

La muestra podrá visitarse hasta el 11 de septiembre, de 10 a 19, convirtiéndose durante esos días en una oportunidad para que las familias, vecinos y quienes se interesen por las propuestas educativas vinculadas con el arte puedan conocer las experiencias realizadas por los alumnos.

Pero detrás de esta exposición existe una historia mucho más extensa. El IVA forma parte de una tradición pedagógica que comenzó hace más de cien años y que tuvo como eje una idea que todavía conserva plena vigencia: el arte como herramienta para la formación integral de las personas y como espacio para desarrollar la creatividad y la libertad de expresión.

Una historia que comenzó en 1913

Los orígenes de la institución se remontan a 1913, cuando nació con el nombre de Teatro Municipal Infantil. Por entonces, uno de sus principales objetivos era trabajar en la formación y profesionalización de niños actores.

Quince años después, en 1928, pasó a denominarse Instituto de Teatro Infantil Labardén, profundizando una experiencia que ya comenzaba a diferenciarse de los modelos educativos tradicionales.

El gran cambio llegaría en 1958, bajo la dirección de la pedagoga Blanca González. La institución adoptó entonces el nombre de Instituto Vocacional de Arte Infantil y consolidó una propuesta basada en la enseñanza de las artes plásticas, musicales y teatrales.

La transformación no fue solamente una cuestión de denominación. Se trató de una concepción pedagógica que colocó al arte en el centro de la educación, entendiendo que la formación de un niño no debía limitarse a la transmisión de conocimientos, sino que debía contemplar también su capacidad de crear, expresarse, imaginar y relacionarse con los demás.

De esa experiencia nació lo que se considera la primera institución de Educación por el Arte de la Argentina y Latinoamérica, un antecedente que marcó el desarrollo posterior de distintas propuestas educativas.

El arte como espacio de libertad

La historia del IVA atravesó también períodos complejos de la vida argentina. Durante la última dictadura militar, particularmente a partir de 1979, el proyecto continuó desarrollándose y se convirtió en un ámbito donde la creatividad y la expresión adquirieron una importancia todavía mayor.

En aquellos años comenzaron a funcionar propuestas destinadas al nivel inicial en dos nuevas sedes. La institución mantuvo así una experiencia educativa que ponía en primer plano la participación, la creación y el trabajo colectivo.

En 1995 se aprobó la estructura curricular del Jardín de Infantes, lo que permitió que aquella propuesta pionera fuera incorporada a la enseñanza formal. De esta manera, una experiencia que había surgido alrededor del arte y la educación logró consolidarse institucionalmente sin abandonar los principios que habían marcado sus primeros pasos.

El crecimiento continuó a partir del trabajo con los grupos, la capacitación permanente de los docentes y la apertura de nuevos niveles. La formación docente y la búsqueda constante de nuevas herramientas pedagógicas se convirtieron en elementos centrales para sostener una propuesta que debía adaptarse a distintas generaciones sin perder su identidad.

Una muestra que también cuenta una historia

En ese marco se inscribe “Memorias del Jardín 2026”. La XXV muestra de la sede Chacabuco no constituye solamente una exhibición de trabajos realizados durante el año. Es también una manera de mostrar hacia afuera qué ocurre dentro de las aulas y cómo el arte puede convertirse en una herramienta cotidiana de aprendizaje.

Las producciones infantiles permiten observar un proceso en el que aprender y crear forman parte de una misma experiencia. Dibujar, pintar, experimentar con diferentes materiales, explorar sonidos, representar situaciones o participar de propuestas colectivas son actividades que, desde esta concepción pedagógica, no ocupan un lugar secundario, sino que integran el proceso de formación.

Por eso, la muestra tiene también una dimensión comunitaria. Las familias pueden acercarse para conocer aquello que los chicos desarrollaron durante el año, mientras que el barrio encuentra en el Espacio Cultural Adán Buenosayres un lugar para acercarse a una institución con una trayectoria singular dentro de la educación porteña.

En julio de 2001, el Instituto Vocacional de Arte recuperó además su nombre fundacional, Manuel José de Labardén, luego de la restauración de su tradicional edificio de la calle Garay.

Más de un siglo después de aquel primer Teatro Municipal Infantil, muchas cosas cambiaron. Cambiaron los objetivos, las dinámicas, las necesidades de los alumnos y las herramientas utilizadas por los docentes. Sin embargo, la idea de que el arte puede contribuir a una educación más amplia y libre permanece como uno de los rasgos distintivos del IVA.

Una experiencia que continúa

“Memorias del Jardín 2026” se presenta así como una muestra que conecta distintas épocas. Por un lado, están los trabajos actuales de los niños de la sede Chacabuco. Por otro, aparece el legado de una institución que comenzó a funcionar en 1913 y que atravesó generaciones manteniendo una propuesta educativa basada en la expresión artística.

Durante cuatro jornadas, el Espacio Cultural Adán Buenosayres será el punto de encuentro para conocer esa producción y acercarse a una experiencia que forma parte de la historia educativa y cultural de Buenos Aires.

La XXV muestra del Jardín del IVA es, en definitiva, una celebración del presente pero también de una idea que lleva más de cien años en construcción: que educar también significa ofrecer a los chicos la posibilidad de crear, experimentar y encontrar su propia manera de expresarse.

En Parque Chacabuco, esa tradición vuelve a hacerse visible a través de los trabajos de una nueva generación. Y en cada producción aparece, de alguna manera, la continuidad de un proyecto que nació hace más de un siglo y que todavía sostiene a la Educación por el Arte como ideología, herramienta pedagógica y bandera institucional.

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