Carta abierta de docentes porteños a las familias
Queridas familias, nos acercamos una vez más para contarles que estamos muy preocupados/as por la realidad de la educación pública, y por las condiciones de vida y trabajo de todos/as. Hace más de 4 meses que venimos sosteniendo un acompañamiento pedagógico plagado de imposibilidades: no todos/as tienen acceso a internet o los dispositivos necesarios y el Estado no garantiza estas herramientas para nadie. A pesar de los enormes esfuerzos, está claro que nada reemplaza la presencialidad y la construcción colectiva del aprendizaje en la escuela. Sabemos la preocupación por las condiciones sanitarias, ya que no es fácil sostener toda medida de higiene o distanciamiento cuando la falta de luz y agua o hacinamiento sigue existiendo en los barrios; o cuando la alimentación otorgada en las escuelas no es de la calidad y cantidad como sostienen fallos de la justicia; o cuando hay familias enteras que se quedaron sin sustento y tienen que vivir con 10.000 pesos de IFE (las que tuvieron la “suerte” de acceder) o con trabajos precarizados. El ajuste no distingue entre sectores de trabajadores, muchos han tenido que salir en plena pandemia a trabajar, hacer changas, o a defender sus fuentes de trabajo como es la situación actual de los aeronáuticos, entre muchas ramas de trabajadores. Mientras, nos dicen que son “las consecuencias del virus”, nosotros/as sabemos bien que los que tienen grandes fortunas siguen aumentando sus ganancias, como los bancos, los laboratorios, las grandes multinacionales. Finalmente, frente a las fuertes presiones del Ministerio de educación con el apoyo de los medios de comunicación para un regreso a las escuelas, sabemos que no hay condiciones, y que debemos defender la salud, el trabajo y la vida de todos/as, a pesar de la preocupación que tenemos todos/as respecto a los aprendizajes y el deseo de volver a la única escuela posible y real que es la escuela presencial. En este contexto, el Gobierno de la Ciudad recorta el presupuesto para pagar los salarios de las/os trabajadores estatales, de la salud, y también de la educación. En el caso de la docencia, nos han congelado el salario, en pleno proceso inflacionario. Por eso que decidimos ir a un paro educativo virtual de 72 horas. Pero sabemos que esto no es un problema individual de la docencia, es una pelea que debemos dar de conjunto quienes defendemos la educación y la salud pública, y quienes reclamamos todos los derechos que nos corresponden. Por eso, frente a gobiernos que en nada representan los intereses populares, queremos unir los reclamos de las familias de nuestros/as alumnos/as y poder sacarlos a la luz junto con los nuestros. Queremos invitarlxs a acompañar nuestras acciones expresándose por redes en un reclamo común este 3, 4 y 5 de agosto.
