Golpe al narcomenudeo en el Bajo Flores: detienen a un importante proveedor
Un operativo coordinado en el sur de la Ciudad de Buenos Aires permitió desarticular parte de una red de comercialización de estupefacientes que operaba en el Bajo Flores. La investigación, que derivó en la detención de un proveedor y en el secuestro de droga fraccionada para la venta, dejó al descubierto la continuidad de un método de identificación de sustancias vinculado a estructuras narco que actuaron en el pasado en el barrio.
El caso fue llevado adelante por la Unidad Fiscal Especializada en la Investigación de Delitos vinculados a Estupefacientes, a cargo de Cecilia Amil Martín, y se originó a partir de una pesquisa sobre la venta minorista de drogas en la manzana 26 del Barrio Padre Ricciardelli. A partir del análisis del teléfono celular de uno de los imputados, los investigadores lograron identificar a un eslabón superior en la cadena de distribución: un ciudadano paraguayo de 29 años, señalado como proveedor.
Las tareas de inteligencia permitieron establecer que este sospechoso operaba desde una vivienda de tres plantas dentro del mismo asentamiento, donde presuntamente almacenaba y distribuía los estupefacientes. En paralelo, efectivos de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires detectaron movimientos compatibles con la venta de drogas en la vía pública, en las inmediaciones del domicilio investigado.
Durante uno de los procedimientos, dos personas fueron detenidas en flagrancia mientras comercializaban sustancias ilícitas. En su poder se hallaron envoltorios con características que llamaron la atención de los investigadores: estaban identificados mediante cintas de colores, un sistema ya conocido en el ámbito judicial por haber sido utilizado por organizaciones narco que operaron en la zona años atrás.
Según se determinó, los colores indicaban el tipo de sustancia: negro para pasta base, rojo para cocaína y verde para marihuana. Este patrón coincide con el método que empleaba la banda liderada por Marco Antonio Estrada González y continuada por otros integrantes de esa estructura.
El avance de la investigación derivó en un nuevo episodio cuando un sospechoso, que era perseguido por venta de drogas en la calle, intentó refugiarse en la vivienda del proveedor. Al ingresar, los efectivos encontraron más de 600 envoltorios con estupefacientes, todos clasificados bajo el mismo sistema de colores.
Con estos elementos, la Justicia autorizó el allanamiento del inmueble, considerado un punto de acopio y distribución. El procedimiento se concretó días después, con resultado positivo: se secuestraron más sustancias ilegales y se concretó la detención del proveedor, quien en las últimas horas fue alcanzado por la prisión preventiva.
