Vecinos de Flores reclaman en la Legislatura frenar el avance del polo textil y la especulación inmobiliaria
La creciente expansión de la actividad textil en el barrio de Flores volvió a instalarse en la agenda pública luego de que un grupo de vecinos llevara sus reclamos a la Legislatura porteña. En una reunión con la legisladora Vanina Biasi, los habitantes de la zona expusieron su preocupación por la transformación sostenida del barrio y analizaron posibles iniciativas frente a lo que consideran una falta de control estatal.
Según describen, áreas que históricamente tuvieron un perfil residencial muestran hoy una fuerte presencia de talleres textiles, depósitos y galerías comerciales que, en muchos casos, funcionarían sin habilitación o en condiciones irregulares. Esta situación, afirman, contrasta con lo establecido por el Código Urbanístico, que define a la zona como “Área de Mixtura de Uso 2”, destinada a viviendas, servicios y comercios de mediana escala.
Los vecinos sostienen que el crecimiento del polo textil no se detuvo pese al contexto económico adverso. Por el contrario, aseguran que se intensificó en los últimos meses, generando impactos en la vida cotidiana: calles congestionadas por camiones de gran porte, circulación de micros vinculados a tours de compras y dificultades para el acceso de servicios de emergencia.
Uno de los ejes del reclamo apunta a la utilización de espacios no habilitados como terminales informales. En ese sentido, proponen que el transporte de larga distancia y turismo se concentre en infraestructuras adecuadas como Terminal Dellepiane, Terminal de Retiro o Terminal de Liniers, con el objetivo de ordenar el tránsito y reducir el impacto en calles residenciales.
A la par, advierten sobre riesgos ambientales y de seguridad. Señalan que la concentración de talleres y depósitos incrementa la presencia de fibras en el aire y eleva el peligro de incendios, en una zona que registra antecedentes graves como los ocurridos en talleres clandestinos en años anteriores. También cuestionan la habilitación de nuevas construcciones sin estudios de impacto adecuados.
Las críticas también alcanzan al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y a organismos de control, a los que acusan de no ejercer una fiscalización efectiva. En ese marco, mencionan la necesidad de reglamentar artículos del Código Urbanístico que permitan equilibrar el desarrollo inmobiliario con la preservación de la identidad barrial.
Durante el encuentro en la Legislatura, se acordó impulsar un pedido de informes al Ejecutivo para conocer en detalle las habilitaciones otorgadas, los controles realizados y las medidas previstas para ordenar la actividad en la zona. La iniciativa busca aportar información pública a un conflicto que, según los vecinos, lleva años sin resolverse.
Mientras tanto, en Flores Norte la organización vecinal continúa activa. Asambleas, presentaciones formales y reuniones con referentes políticos forman parte de una estrategia que apunta a frenar lo que consideran un avance desmedido del polo textil. “No pedimos excepciones, sino que se cumplan las normas vigentes”, señalan.
El conflicto expone tensiones entre desarrollo económico, planificación urbana y calidad de vida. En ese equilibrio, los vecinos insisten en que el futuro del barrio dependerá de decisiones que contemplen tanto la actividad productiva como el derecho a habitar un entorno seguro y ordenado.
