Aya Markay Quilla: una ceremonia ancestral en el Cementerio de Flores

La celebración reunió a descendientes de pueblos originarios y comunidades migrantes en una tradición del altiplano andino que precede a las fronteras nacionales. Los comuneros Elisa Juárez y Julián Cappa acompañaron la jornada y reclamaron al Gobierno porteño una integración cultural sin discriminación ni violencia institucional.

El Cementerio de Flores, en la Comuna 7, fue escenario de una nueva celebración del Aya Markay Quilla, una ceremonia ancestral de los pueblos originarios del altiplano andino, también conocida como el Día de los Muertos. La actividad contó con la presencia de los comuneros Elisa Juárez y Julián Cappa, quienes acompañaron el desarrollo del encuentro junto a integrantes de la mesa organizadora del cementerio y representantes de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires.

La celebración constituye una de las expresiones culturales y religiosas que mantienen vivas las comunidades indígenas y sus descendientes. Cada año convoca a personas provenientes de distintos puntos de la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, así como a ciudadanos y ciudadanas migrantes de países limítrofes. La tradición también tiene una fuerte presencia en Salta, Jujuy y otras provincias del norte argentino, donde las prácticas vinculadas con la memoria de los antepasados forman parte de la identidad de numerosas comunidades.

Uno de los aspectos centrales de esta ceremonia es su carácter ancestral y su historia anterior a la conformación de los actuales Estados nacionales. El Aya Markay Quilla es una tradición preexistente a las fronteras políticas que hoy dividen a los países de la región, y su continuidad expresa los lazos culturales, espirituales y comunitarios que unen a los pueblos andinos a ambos lados de esos límites.

Por ese motivo, sus organizadores y quienes acompañan la celebración sostienen que no debe ser considerada simplemente como una actividad conmemorativa, sino como una ceremonia religiosa que requiere respeto y reconocimiento en toda su complejidad pluricultural. Las prácticas, los símbolos y las formas de participación responden a una cosmovisión propia, que forma parte de la identidad de quienes mantienen viva esta tradición.

El reclamo por el reconocimiento y el respeto cultural

Durante la jornada, los comuneros Juárez y Cappa expresaron su respaldo a la tarea de quienes integran la mesa del Aya Markay Quilla del Cementerio de Flores y plantearon la necesidad de que el Estado garantice condiciones adecuadas para el desarrollo de la ceremonia.

En ese sentido, señalaron que la integración cultural debe ser una política efectiva y no limitarse a declaraciones formales. El reconocimiento de las distintas identidades que conviven en Buenos Aires, sostuvieron, exige superar prejuicios, prácticas discriminatorias y cualquier actitud racista que afecte a las comunidades indígenas y migrantes.

El acompañamiento institucional también apunta a visibilizar una tradición que forma parte de la diversidad cultural de la Ciudad. En una sociedad atravesada por distintas procedencias, historias y expresiones religiosas, el respeto por estas celebraciones constituye una dimensión importante de la convivencia y del reconocimiento de los derechos culturales.

Sin embargo, desde el espacio que acompañó la actividad advirtieron que todavía quedan cuestiones pendientes en la relación entre el Gobierno porteño y las personas que participan del encuentro. En particular, plantearon la necesidad de avanzar en la eliminación de situaciones que calificaron como violencia institucional, que, según señalaron, persisten en algunos aspectos de la organización y el desarrollo de la ceremonia.

El reclamo apunta a que las autoridades de la Ciudad garanticen un trato respetuoso y condiciones que permitan a las comunidades celebrar libremente, sin obstáculos ni intervenciones que desconozcan sus prácticas culturales y religiosas.

Una tradición que forma parte de la identidad de Buenos Aires

La presencia de comunidades originarias y migrantes en el Cementerio de Flores muestra que las expresiones culturales del altiplano andino también tienen un lugar en la vida cotidiana porteña. Lejos de tratarse de una costumbre ajena a la Ciudad, el Aya Markay Quilla forma parte de una identidad construida a partir de distintas corrientes migratorias y de la persistencia de pueblos que conservan sus tradiciones a lo largo de generaciones.

La participación de la mesa organizadora y de la Defensoría del Pueblo, junto con el acompañamiento de los comuneros, volvió a poner en primer plano la discusión sobre el reconocimiento de estas prácticas y el papel que deben asumir las instituciones públicas.

El planteo de quienes respaldan la ceremonia es que la diversidad cultural debe traducirse en políticas concretas de respeto, igualdad y participación. Para las comunidades que sostienen el Aya Markay Quilla, preservar esta celebración no significa únicamente mantener una tradición del pasado, sino defender una forma de identidad y de vínculo colectivo que continúa vigente en Buenos Aires.

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