Feria del libro político en Flores: CeDInCI liquida miles de volúmenes a precios populares

El Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas (CeDInCI) se prepara para cerrar el año con una nueva edición de su tradicional feria del libro político, una cita obligada para lectores, investigadores y militantes de la historia y el pensamiento crítico. La actividad se realizará el viernes 19 y el sábado 20 de diciembre, de 14 a 19.30, en su histórica sede del barrio de Flores, ubicada en Fray Luis Beltrán 125, a metros de la estación Carabobo de la línea A de subte.

La propuesta surge, en parte, como respuesta al reclamo de quienes no pudieron acercarse en la edición anterior y de aquellos que se quedaron con ganas de seguir comprando. A lo largo del año, el CeDInCI acumuló miles de ejemplares duplicados e incluso triplicados de sus fondos bibliográficos, principalmente de temática histórica, política y cultural. Ante la necesidad de liberar espacio para recibir nuevas colecciones, la institución decidió organizar una feria con precios fuertemente rebajados, que se presentan como una oportunidad única para ampliar bibliotecas personales sin gastar de más.

Los organizadores adelantaron que los libros se ofrecerán a valores que irán, en líneas generales, entre los 1.000 y los 10.000 pesos, con la idea de que el costo no sea una barrera para estudiantes, docentes, investigadores o simples curiosos interesados en la historia de las ideas. El pago podrá realizarse en efectivo o mediante transferencia bancaria, lo que facilita la compra y permite que cada visitante pueda llevarse varios títulos en una sola visita.

En cuanto a la oferta editorial, el abanico es amplio y diverso. Habrá literatura, ensayo, filosofía y una fuerte presencia de textos vinculados a la política y a la historia social: estudios sobre el movimiento obrero, investigaciones sobre anarquismo y socialismo, trabajos sobre las utopías del siglo XIX, análisis de los comunismos del siglo XX y biografías de dirigentes y pensadores que marcaron época. También se encontrarán libros dedicados a las derechas y a las disputas ideológicas contemporáneas, ideales para quienes buscan miradas críticas y debates de largo aliento.

La feria no solo se presenta como un remate de stock, sino como una verdadera fiesta para la comunidad lectora que acompaña al CeDInCI desde hace años. Entre estanterías y mesas repletas de ejemplares, es habitual que se generen conversaciones espontáneas, recomendaciones cruzadas, reencuentros entre colegas y descubrimientos inesperados de títulos fuera de circulación en librerías comerciales. Para muchos, recorrer los pasillos de la sede de Flores es también una manera de entrar en contacto con el trabajo cotidiano de preservación documental que sostiene la institución.

Los organizadores insisten en un detalle clave: la feria se realizará en la sede histórica del CeDInCI, en el barrio de Flores, por lo que recomiendan chequear bien la dirección antes de ir para evitar confusiones con otros espacios vinculados a la institución. Con horarios amplios y dos días completos de actividad, la invitación está hecha para quienes quieran aprovechar las últimas jornadas del año para encontrarse con libros, ideas y debates que ayudan a pensar el pasado y el presente político desde múltiples perspectivas.


Bomberos de Flores: 120 años de servicio y memoria en la Estación VII

La Estación VII de Bomberos de la Ciudad, ubicada en el barrio de Flores, celebró su 120.º aniversario con un emotivo acto que combinó historia, reconocimiento y compromiso hacia el futuro. En la actualidad, más de 100 hombres y mujeres integran esta dotación, que mantiene viva la herencia de quienes levantaron el cuartel a comienzos del siglo XX y sostienen, día a día, la misión de proteger la vida y los bienes de la comunidad.​

El homenaje se realizó el viernes 12 de diciembre en la tradicional sede de Ramón L. Falcón 2285, con la participación de autoridades del área de emergencias, mandos del Cuerpo de Bomberos, representantes de Defensa Civil, organizaciones barriales y vecinos que se acercaron para acompañar la conmemoración. Entre los presentes estuvieron el subsecretario de Emergencias, el jefe del Cuerpo, el director de Defensa Civil y el jefe de la Estación VII, quienes destacaron el rol estratégico del cuartel en la red de respuesta de la Ciudad.​

Durante la ceremonia se subrayó que la Estación VII no es solo un edificio operativo, sino un símbolo de identidad para Flores. Cada sirena, cada salida, cada guardia nocturna forma parte de una historia compartida entre bomberos y vecinos, que se expresa tanto en grandes intervenciones como en pequeñas asistencias cotidianas. Ese vínculo comunitario fue uno de los ejes del acto, en el que no faltaron aplausos, recuerdos y agradecimientos a las generaciones que pasaron por el cuartel.​

El nacimiento de la Estación VII se remonta a fines del siglo XIX, cuando un voraz incendio en una mercería de Flores, en 1898, dejó al descubierto las limitaciones de un sistema que contaba apenas con dos cuarteles para cubrir una Ciudad en expansión. La distancia con el centro y la falta de respuesta rápida frente a grandes siniestros motivaron un cambio de paradigma: era indispensable acercar los bomberos a los barrios.​

El impulso decisivo lo dio el coronel José María Calaza, figura clave en la historia del Cuerpo, quien promovió la descentralización de los servicios y tomó la iniciativa de invertir recursos propios para concretarla. En 1901 adquirió el terreno donde se levantaría la Estación VII; un año más tarde comenzó la construcción de un edificio pensado al detalle para las necesidades operativas de la época, con planta baja destinada a material y caballerizas, un mirador central para divisar columnas de humo a la distancia y una planta superior para alojar a la guardia inicial de 25 hombres.​

La inauguración oficial del cuartel se realizó el 22 de octubre de 1905, en un acto que convocó a autoridades y vecinos, y marcó un antes y un después en la cobertura de incendios y emergencias en Flores y barrios cercanos. Desde entonces, la Estación VII acompañó cada etapa de modernización del Cuerpo, pasando de las primeras unidades a vapor a vehículos motorizados que hoy forman parte de la memoria colectiva del barrio.​

Entre las unidades históricas se recuerdan “La Calaza”, máquina a vapor puesta en servicio en 1905, la francesa Delaye incorporada en 1911 y la inglesa Leyland de 1936, que simbolizan la evolución tecnológica al servicio de la protección civil. A lo largo de las décadas se consolidó, además, una tradición cargada de significado: cada vehículo nuevo es bautizado con el nombre de un bombero caído en cumplimiento del deber, de modo que en cada salida también viaja el recuerdo de quienes entregaron su vida por los demás.​

Lejos de quedar anclada en el pasado, la Estación VII sigue siendo hoy una pieza clave del sistema de emergencias porteño. En el último año registró 1.685 intervenciones, una cifra que refleja la intensidad del trabajo diario y la diversidad de situaciones que enfrenta su personal: incendios estructurales, rescates, incidentes en vía pública, derrames, asistencia en eventos masivos y apoyo a otras fuerzas.​

Con más de un centenar de bomberos y bomberas en su dotación, el cuartel combina experiencia y nuevas camadas formadas bajo estándares modernos de capacitación, seguridad operativa y perspectiva de género. El aniversario, en este sentido, sirvió también para poner en valor el esfuerzo de quienes entrenan, estudian y se perfeccionan constantemente para responder en minutos cuando una sirena convoca a salir a la calle.​

En su discurso, el jefe de la Estación VII subrayó que este aniversario invita a mirar hacia atrás con respeto y gratitud, reconociendo el esfuerzo, la valentía y el sacrificio de las generaciones que forjaron la historia del cuartel. Cada página de ese recorrido, remarcó, está escrita con el trabajo silencioso de quienes supieron dejar todo por el bienestar de la comunidad.​

Al mismo tiempo, planteó que la mejor manera de honrar ese legado es proyectarlo hacia adelante, manteniendo encendida la vocación de servicio y el compromiso con los vecinos de Flores. “Hoy celebramos no solo una fecha, sino el compromiso de seguir sirviendo con la misma pasión y entrega”, expresó, sintetizando el espíritu de una Estación que, 120 años después de su fundación, continúa siendo sinónimo de presencia, confianza y respuesta ante cada emergencia.

 


La camioneta que trasladaba a Moretti atropelló a un hincha a la salida del Nuevo Gasómetro

Un nuevo episodio de tensión política volvió a sacudir la vida institucional de San Lorenzo y esta vez tuvo un derivado en la calle. A la salida de una conflictiva reunión de comisión directiva en el Nuevo Gasómetro, la camioneta en la que se retiraba el presidente Marcelo Moretti terminó embistiendo a un joven hincha que lo había increpado en plena vía pública.

El incidente se produjo en las inmediaciones del estadio Pedro Bidegain, en el Bajo Flores, luego de un encuentro de comisión directiva que concluyó de manera abrupta y sin agotar los puntos del orden del día. El clima interno ya venía caldeado por la crisis institucional y deportiva que atraviesa el club, y varios socios aguardaban la salida de los dirigentes para expresar su malestar. En ese contexto, Moretti se retiró a bordo de una camioneta Ford roja, rodeado de un fuerte coro de insultos y reclamos.

Entre los presentes se encontraba un joven que se desplazaba en bicicleta y que decidió seguir al vehículo para continuar el reclamo de forma directa. Según su propio relato ante los medios, pedalearon unos 200 metros hasta coincidir en un semáforo, donde el hincha se acercó a la ventanilla para exigir respuestas, en medio de insultos y golpes al vidrio y al espejo lateral. El episodio, registrado por testigos y celulares, se dio en un marco de evidente tensión y nerviosismo.

De acuerdo con la versión del hincha, cuando logró ponerse a la par del vehículo y hacer oír su enojo, la camioneta inició una maniobra de retroceso para girar hacia la derecha y fue en ese momento cuando lo embistió. El impacto alcanzó la rueda delantera de la bicicleta y terminó pisándole varios dedos del pie izquierdo, provocando dolor y la caída del joven sobre la calzada. La escena generó gritos y corridas entre quienes se encontraban en la zona, muchos de ellos ya enardecidos por la situación institucional del club.

Si bien el hecho no dejó heridas de gravedad, el simpatizante sufrió un golpe en el pie y daños en su bicicleta, por lo que se radicó una denuncia por “averiguación de lesiones” en la Comisaría Vecinal 7A. El caso quedó a estudio de la Unidad de Flagrancia Oeste del Ministerio Público Fiscal porteño, que deberá analizar las circunstancias de la maniobra, posibles registros de cámaras y testimonios para determinar eventuales responsabilidades penales. El hecho sumó un nuevo capítulo a la distancia creciente entre parte de la masa societaria y la actual conducción azulgrana.

Tras el episodio, el joven restó importancia a los daños materiales y puso el foco en la situación del club. “Estoy indignado por San Lorenzo, la bicicleta me importa poco”, afirmó ante los micrófonos, sintetizando el clima de frustración que se respira entre distintos sectores del sanlorencismo. Para muchos socios, la escena de un hincha siendo atropellado por el vehículo que trasladaba al presidente se volvió un símbolo del divorcio entre las tribunas y la dirigencia.

Mientras la investigación avanza en el ámbito judicial, las repercusiones políticas ya se hacen sentir en redes sociales, agrupaciones internas y espacios de participación del club. En un contexto de balances cuestionados, discusiones por el rumbo deportivo y exigencias de mayor transparencia, el incidente de Bajo Flores no hace más que agravar la crisis de confianza. En el horizonte inmediato, se anticipan nuevas reuniones, pedidos de explicaciones formales y una presión creciente sobre Moretti y su entorno para que den su versión de los hechos y encaren respuestas concretas al malestar de los socios.

 


Operativo antidrogas en la 1-11-14: secuestran 27 mil dosis, cierran tres búnkers y detienen a cinco personas

Un operativo antidrogas de alto impacto volvió a poner el foco sobre el barrio 1-11-14 y su entorno, en el Bajo Flores porteño. En una serie de allanamientos simultáneos, la Policía de la Ciudad desarticuló una estructura dedicada al narcomenudeo, clausuró tres búnkers de venta de estupefacientes y detuvo a cinco sospechosos vinculados a la organización.

El procedimiento se llevó adelante durante el fin de semana e incluyó diez allanamientos coordinados, la mayoría dentro del barrio 1-11-14 y uno en la localidad bonaerense de Monte Grande. En este último punto, los efectivos arrestaron a dos personas: un hombre argentino de 31 años, con antecedentes por robo doblemente agravado con arma de fuego, y una mujer de 26 años. En paralelo, en distintos domicilios del asentamiento porteño fueron detenidos una mujer de nacionalidad peruana de 43 años, un argentino de 26 y un ciudadano peruano de 29, todos señalados como parte del mismo entramado delictivo.

Según la investigación, los sospechosos integraban una organización de tipo familiar que operaba durante todo el día, con un flujo constante de compradores, en su mayoría residentes de la zona. Los investigadores detectaron que los envoltorios comercializados llevaban como marca distintiva un clip de abrochadora, utilizado para identificar la “mercadería” de ese grupo frente a otros puntos de venta del barrio.

Los allanamientos en la 1-11-14 permitieron el secuestro de una importante cantidad de estupefacientes y elementos vinculados a la actividad narco. De acuerdo con el detalle oficial, se incautaron más de 27 mil dosis de pasta base de cocaína, fraccionadas en envoltorios y “bombas” de paco, con un peso total superior a los cinco kilos y un valor estimado en el mercado que supera los 55 millones de pesos. También se encontraron ladrillos de marihuana prensada, más envoltorios listos para la venta, dinero en efectivo y una máquina contadora de billetes.

Durante los procedimientos se clausuraron tres búnkers que funcionaban como puntos fijos de comercialización, montados en viviendas precarias y con medidas de seguridad orientadas a dificultar el ingreso policial. En esos espacios se hallaron además balanzas de precisión y elementos de corte y fraccionamiento, lo que refuerza la hipótesis de que allí no sólo se vendía la droga, sino que también se procesaba y acondicionaba para la venta minorista.

El operativo no sólo apuntó al secuestro de drogas, sino también al desarme de la estructura logística que sostenía el negocio ilícito. En los distintos domicilios se encontraron seis pistolas —tres de ellas con numeración limada—, siete cargadores, 699 municiones de diferentes calibres y siete vainas servidas, indicio de uso reciente de las armas. Además, se incautaron nueve teléfonos celulares que ahora serán peritados para reconstruir la red de contactos, proveedores y compradores vinculados a la banda.

Como parte del despliegue se secuestró también una camioneta Dodge Journey, presuntamente utilizada para trasladar droga y dinero entre el barrio y otros puntos del área metropolitana. Para los investigadores, la combinación de armas, vehículos y equipamiento financiero confirma que no se trataba de vendedores aislados, sino de una estructura con cierto grado de organización interna y capacidad de reposición de mercadería.

La serie de allanamientos es el resultado de una pesquisa iniciada en enero de 2025 por la Unidad Investigativa N.º 12, con intervención de la Unidad Fiscal Especializada en Investigaciones Vinculadas a Delitos con Estupefacientes (UFEIDE). A partir de tareas de campo, seguimientos, escuchas y análisis de movimientos en el barrio, la fiscalía reunió los elementos necesarios para pedir las órdenes de allanamiento al Juzgado de Primera Instancia en lo Penal, Contravencional y de Faltas N.º 22, a cargo del juez Gabriel Alejandro Villanueva.

Fuentes vinculadas al caso señalan que la causa continúa abierta y que no se descartan nuevas detenciones, ya que el análisis de los teléfonos y la documentación secuestrada podría conducir a proveedores y eventuales cómplices.

 

 

 


Fin de semana a puro fútbol infantil y comunidad en los clubes de barrio

Un fin de semana entero giró alrededor de la pelota y la vida de club en el sur de la Ciudad. Entre torneos multitudinarios y cierres de temporada, el fútbol infantil volvió a demostrar que sigue siendo una herramienta clave de inclusión, encuentro y contención para cientos de chicos y chicas de los barrios.

Según informó el comunero Leonardo Militello, uno de los momentos más destacados fue el torneo realizado en el Club Daom, que reunió a alrededor de 250 pibes en una jornada que combinó deporte, familia y barrio. El encuentro fue impulsado por Richard y por el Club Unión Bajo Flores, que convocaron a participar a instituciones históricas y escuelas de fútbol de la zona, consolidando un verdadero festival deportivo. Las tribunas se poblaron de camisetas, banderas y bombos, en un clima de fiesta que se extendió durante todo el día.

Entre los equipos presentes se destacaron el Club Atlético San Lorenzo de Almagro, el Club Talleres de Bajo Flores, la Escuela de Fútbol Solís y la Escuelita Fútbol Club de Lugano, que llevaron a la cancha el fruto de un año de entrenamiento y esfuerzo. Más allá de los resultados, dirigentes y entrenadores subrayaron el alto nivel de juego y, sobre todo, la actitud solidaria de los chicos, que compartieron abrazos, saludos y hasta botellas de agua con sus rivales. Militello aprovechó para agradecer especialmente a Daom por abrir las puertas de sus instalaciones y albergar una propuesta que refuerza la identidad de club de barrio.

La agenda futbolera continuó con el cierre de actividades de la escuelita infantil “Les Fulbites”, un proyecto que viene ganando visibilidad por su apuesta a un fútbol no competitivo, con perspectiva de género e inclusión de las diversidades. Recientemente, la Legislatura porteña la declaró de Interés deportivo y social, distinción impulsada por el legislador (mandato cumplido) Juan Pablo O’Dezaille. El reconocimiento fue celebrado como un respaldo institucional a aquellas iniciativas que priorizan el juego, el respeto y el derecho a participar por sobre la lógica del resultado.

En el acto de cierre, familias, entrenadores y referentes barriales resaltaron el trabajo cotidiano de “Les Fulbites” para construir un espacio donde nadie se queda afuera por su identidad, su condición económica o su nivel de habilidad. Allí, entrenar significa aprender a compartir, a perder sin frustrarse y a ganar sin humillar, en una cancha donde la diversidad se vive como riqueza y no como problema. La distinción oficial se leyó como un espaldarazo para seguir sosteniendo un proyecto que, desde lo deportivo y lo pedagógico, propone otra manera de entender el fútbol infantil.

Tanto el torneo en Daom como el cierre de “Les Fulbites” dejaron una misma idea flotando en el aire: cuando el club abre sus puertas, el barrio gana en comunidad y los chicos ganan en oportunidades. Dirigentes y referentes remarcaron que “un día más en la canchita es un día menos en la calle o frente a una pantalla”, sintetizando el rol preventivo que tienen estas actividades frente al avance de consumos problemáticos, la soledad y la apatía. El fútbol, en estos casos, funciona como excusa para tejer redes de contención y acompañamiento.

Militello y los organizadores coincidieron en la importancia de apoyar a los clubes de barrio, muchas veces sostenidos con esfuerzo voluntario y recursos limitados, pero con un impacto enorme en la vida cotidiana de los pibes. Entre abrazos, diplomas, fotos de equipo y promesas de volver el año próximo, el fin de semana dejó una postal clara: mientras haya pelotas rodando y canchas abiertas, seguirá habiendo espacios donde la infancia pueda jugar, aprender y sentirse parte de algo más grande que uno mismo.

 


Colocaron una baldosa por la memoria frente al Hospital Piñero

Frente a la guardia del Hospital General de Agudos Parmenio Piñero, en el barrio de Flores, se llevó a cabo una emotiva actividad que volvió a poner en el centro el valor de la memoria colectiva. Vecinos, organizaciones y referentes barriales participaron de la colocación de una baldosa conmemorativa, una acción sencilla en lo material pero cargada de sentido histórico, político y social.

La iniciativa fue impulsada por la comunera Lucía Di Laudo, quien compartió el encuentro a través de sus redes sociales y destacó el profundo significado del acto. La baldosa instalada en el ingreso al hospital funciona como una marca visible en el espacio público, una señal que invita a frenar el paso cotidiano para recordar a quienes ya no están y a las historias atravesadas por la violencia y la injusticia.

Este tipo de intervenciones urbanas no buscan quedarse ancladas en el pasado. Por el contrario, apuntan a generar reflexión en el presente y a fortalecer un compromiso activo con el futuro. La memoria, entendida como una construcción colectiva, se vuelve una herramienta para cuestionar, aprender y evitar que determinados hechos vuelvan a repetirse. En ese sentido, la baldosa no es solo un recordatorio, sino también una advertencia y una invitación a la conciencia social.

Durante la jornada, los participantes coincidieron en la importancia de sostener estos espacios de memoria viva en lugares emblemáticos como los hospitales públicos, que forman parte del entramado cotidiano de los barrios y concentran historias de lucha, cuidado y resistencia. El Hospital Piñero, en particular, es un punto de referencia para miles de vecinos y vecinas, lo que refuerza el alcance simbólico de la acción.

Colocar una baldosa puede parecer un gesto mínimo, pero su potencia radica en lo que representa: afirmar que no hay olvido, que las ausencias siguen presentes y que la construcción de una sociedad más justa se apoya en la verdad y la memoria. Estas marcas en el espacio urbano ayudan a mantener viva la historia y a transmitirla a nuevas generaciones, incluso a quienes no vivieron esos hechos.

La actividad frente al Hospital Piñero se suma así a otras iniciativas similares que buscan resignificar el espacio público y transformarlo en un lugar de reflexión colectiva. En tiempos donde la memoria es puesta en debate, acciones como esta refuerzan la idea de que recordar también es una forma de construir futuro y de sostener valores fundamentales como la justicia, el respeto y la dignidad.

 


Bajo Flores: La Policía de la Ciudad cumple su primer año al frente de la seguridad en el Barrio 1.11.14

A un año del traspaso definitivo de la seguridad al ámbito porteño, la Policía de la Ciudad consolidó su presencia en el Barrio 1.11.14, en el Bajo Flores, una zona históricamente compleja que hasta diciembre de 2024 permanecía bajo la órbita de fuerzas federales. El balance del primer año de gestión arroja cifras contundentes: más de 900 intervenciones, cientos de detenidos y un fuerte golpe al narcomenudeo, uno de los principales problemas del sector.

Desde que la Gendarmería Nacional se retiró del territorio, el 16 de diciembre de 2024, la Policía de la Ciudad asumió la responsabilidad de la prevención del delito no solo en la 1.11.14, sino también en los barrios Bonorino, Rivadavia I y II, Juan XXIII e Illia I y II. Se trata de un área de aproximadamente 12 kilómetros cuadrados, donde se desplegó un operativo permanente con una fuerte impronta territorial.

Para cubrir la totalidad del barrio 1.11.14, se asignaron 331 efectivos pertenecientes a la Unidad Táctica de Pacificación V, dependiente de la Superintendencia de Pacificación de Barrios, conocida popularmente como “La Barrial”. Un dato relevante es que más de un tercio del personal que presta servicio en la zona está integrado por mujeres, lo que refuerza una mirada diversa dentro de la fuerza.

El esquema de trabajo se basa en un modelo de policía de cercanía, con patrullajes constantes durante las 24 horas y móviles identificados que recorren cada sector del barrio. La unidad cuenta con 16 vehículos y patrullas conformadas por al menos cinco agentes, lo que permite una respuesta rápida ante emergencias y hechos delictivos.

En estos doce meses, la Policía de la Ciudad intervino en 910 hechos, vinculados principalmente a infracciones a la ley de drogas, robos, hurtos, lesiones y resistencia a la autoridad. Como resultado de esos procedimientos, se registraron 845 personas detenidas o imputadas. El combate al narcomenudeo fue uno de los ejes centrales: se llevaron adelante 293 operativos específicos, con 312 detenidos y el cierre de diez puntos de venta de estupefacientes.

Además, se incautaron 44.765 dosis de drogas, en su mayoría cocaína y pasta base, lo que equivale a más de 12 kilos de sustancias ilegales retiradas de circulación.

“La Barrial” es una unidad especial creada para brindar seguridad integral en todos los barrios vulnerables de la Ciudad de Buenos Aires. Está compuesta por unos 1.500 efectivos y cuenta con siete divisiones operativas, cada una con su respectiva comisaría. El despliegue se complementa con unas 200 intervenciones diarias surgidas de llamados al 911 y pedidos directos de los vecinos.

Más allá de la prevención del delito, la fuerza cumple un rol clave en la asistencia comunitaria: primeros auxilios, evacuaciones sanitarias, respuesta ante incendios y acompañamiento en casos de violencia de género o conflictos familiares. A un año del inicio de esta etapa, el objetivo sigue siendo claro: reforzar la seguridad, fortalecer el vínculo con la comunidad y garantizar mayor tranquilidad para quienes viven en el Barrio 1.11.14. iformo la fuerza de seguridad porteña.


Jorge Macri ordena desalojo de estacionamiento VIP en Flores

Jorge Macri, jefe de Gobierno porteño, estampó este martes su firma en un decreto que pone fin a la ocupación irregular de un predio en Ramón Falcón al 4800, pleno Flores. Lo que en los papeles figuraba como un estacionamiento privado autorizado se transformó en un negocio irregular de lujo, operado por la familia de Ezequiel Pazos, exprecandidato a intendente de José C. Paz y delfín personal de Horacio Rodríguez Larreta en los planes conurbanos del PRO.

El terreno, en una zona codiciada por su flujo vehicular constante, funcionaba bajo un permiso precario a nombre de Daniel Pazos, padre del político. Ese documento caducó en octubre sin que nadie lo renovara ni desocupara el espacio. En cambio, siguieron facturando como si nada, convirtiendo el lote en un “vip” para autos de alta gama. “No vamos a tolerar que predios públicos se privatizen de esta manera; Flores merece transparencia”, disparó un vocero del Ejecutivo porteño, mientras peritos municipales ya toman inventario para recuperar el terreno.

Ezequiel Pazos no es un improvisado: en 2023, Larreta lo promocionó como su carta ganadora para conquistar José C. Paz, bastión peronista del conurbano bonaerense. “No tengo la menor duda de que Ezequiel es el hombre para cambiar ese municipio”, soltó el exjefe de Gobierno en un acto proselitista, apostando fuerte por su trayectoria en seguridad y gestión local. Ahora, con el desalojo en marcha, el episodio salpica esa alianza y revive fantasmas de favores políticos cruzados entre Ciudad y Provincia.

Para colmo de ironía, Daniel Pazos no se queda en el estacionamiento porteño: encabeza Thor S.A. y Buysold SRL, empresas que limpian y mantienen el espacio público en Tres de Febrero, bajo el paraguas de decretos firmados por el intendente Diego Valenzuela —hoy alineado con el lilito de Esmeralda—. ¿Coincidencia o red de influencias? El decreto de Macri no entra en detalles, pero obliga a desocupar en 48 horas bajo apercibimiento de multa y ejecución judicial.

En Flores, barrio de laburantes y pymes que pelea por cada metro de asfalto libre, la noticia cae como balde de agua fría para los vecinos hartos de usos indebidos de la cosa pública. El predio, valuado en millones, podría reconvertirse en playa de estacionamiento municipal o espacio verde, aliviando la congestión vial crónica. Mientras tanto, la Justicia porteña tendrá la última palabra si los Pazos apelan, pero el mensaje de Macri es claro: se acabaron las excepciones para “amigos de la casa”.

Este desalojo en Ramón Falcón 4800 expone las grietas del PRO post-elecciones: de candidaturas fallidas a negocios familiares en jaque. En un 2025 de ajustes presupuestarios, recuperar predios como este suma puntos para la gestión y aviva el debate sobre fiscalización en la Ciudad.

 


Más servicios en tu barrio llega esta semana a Flores

El programa de la Ciudad que permite hacer todo tipo de gestiones esenciales, renovar el DNI y el pasaporte, acceder a servicios de odontología y oftalmología y castrar a las mascotas, entre otros servicios, funcionará este lunes de 16 a 20 horas, y de martes a viernes, de 9 a 14 horas.

El Gobierno de la Ciudad celebrará esta semana el último operativo de este año del programa Más servicios en tu barrio, que recorre los distintos barrios porteños con oficinas móviles instaladas en plazas y parques. El objetivo es facilitar a los vecinos el acceso a trámites y servicios.

A través de la iniciativa, los ciudadanos pueden acceder a la renovación del DNI o pasaporte, vacunación gratuita, entrega de anteojos, atención odontológica, y castración y vacunación de animales, entre otras prestaciones. Además, se pueden realizar gestiones vinculadas a diferentes organismos públicos.

en horario de mañana, de 9 a 14, el martes 16 y el miércoles 17 en la Plaza General Pueyrredón (Av. Rivadavia y Fray Cayetano Rodríguez), en Flores, y concluirá el jueves 18 y el viernes 19 en el Parque de los Patricios (Av. Caseros y Monteagudo), en Parque Patricios.

En cuanto a los servicios disponibles, la atención odontológica se ofrecerá el miércoles y el viernes, con cupos limitados. Los controles oftalmológicos funcionarán el martes y el jueves, también con cupos limitados, y la vacunación contra la gripe y el Covid estará disponible de lunes a viernes.

 

 

 


Jorge Macri cierra 40 comedores en el zona sur: organizaciones denuncian hostigamiento y hambre

El Gobierno porteño, encabezado por Jorge Macri, sacudió la zona sur de Buenos Aires la semana pasada al clausurar 40 comedores populares que tildó de “irregulares” o “fantasma”. La medida, que afecta la distribución de más de 5.000 porciones diarias de vianda, surge tras auditorías que detectaron falencias en la rendición de cuentas. Organizaciones como el Movimiento Popular La Dignidad, que gestionaba varios de los locales intervenidos, claman persecución política y achique de subsidios, en un pulso que tensa el tejido social de barrios como Parque Chacabuco y la villa 1-11-14 en Bajo Flores

La decisión cayó como balde de agua fría en un diciembre donde la inflación aprieta los bolsillos de los más vulnerables. Fuentes del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat porteño confirmaron que los cierres responden a inspecciones que no hallaron actividad real en la mayoría de los puntos. Medios independientes recorrieron tres de ellos: en dos, puertas cerradas y silencio total; pero en un tercero, a metros de la villa 1-11-14, la cocina humeaba con ollas al fuego. Ahí, los operadores de La Dignidad juran que siguen asistiendo a cientos, aunque el Gobierno les reprocha no poder probar adónde fue a parar gran parte de la comida subsidiada.

El caso más llamativo es el comedor “Olla Talleres”, en Zelarrayán al 1800, Parque Chacabuco. Un cartel casero clavado en la reja grita: “El Gobierno cortó la comida en 40 comedores. Jorge Macri, asumí la responsabilidad”. Dentro del galpón que hace las veces de depósito central, dirigentes de La Dignidad explican a LA NACION que el lugar repartía raciones no solo a quienes llegaban por ayuda espontánea, sino a otros puntos como “La 29”, uno de los cuatro bajos en la villa 1-11-14 que quedaron fuera de la lista oficial por “falta de trazabilidad”.

Desde el Ejecutivo defienden la movida como un saneamiento necesario: “No podemos seguir financiando estructuras vacías mientras hay necesidades reales en los barrios”, argumentan. La organización, por su lado, habla de “caza de brujas” y reducción abrupta en los fondos, que los dejó a media máquina. En Parque Chacabuco, vecinos divididos comentan el quilombo: unos aplauden el control del gasto público; otros temen que los pibes queden sin plato caliente en vacaciones.

El conflicto no es aislado. La Dignidad venía alertando días antes sobre un “achique sistemático” que los asfixiaba. Ahora, con los comedores bajo llave, el debate se traslada a la calle: ¿fueron realmente fantasmas o un tajo al tejido solidario del sur? Mientras, el Ministerio promete reasignar los recursos a centros verificados, pero en Zelarrayán y la 1-11-14, la bronca hierve. En tiempos de fin de año, donde la solidaridad barrial es salvavidas, este cierre deja un sabor amargo en el sur porteño.